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junio 16, 2015


 HORMIGAS EN EL POLÍGONO INDUSTRIAL



SOBRE el arcén de enfrente, el sol de agosto vuelca los penúltimos capazos de su ferretería. Tras la valla, los pallets duermen la siesta inmemorial de los objetos. Beata, la tarde está cayendo en el mismo lugar, en el preciso instante en que amaneció cuando la llamábamos aurora. Se afanan entre mis zapatos las hormigas, y son como los hombres, aunque los hombres no lo crean. ¿A dónde iba yo cuando fui de golpe detenido, cuando las vi allá abajo y caí en la cuenta de lo nuestro? ¿Acaso he llegado alguna vez a alguna parte? ¿Dónde van las hormigas?

VICENTE GALLEGO
De su libro Cuaderno de brotes
Editorial PRE-TEXTOS

septiembre 16, 2013



Nuestras extrañas exigencias

Para que tú me ames, para que yo conserve
tu amor más alto y puro, sólo debo
-me dices-
cumplir un mandamiento:
no mentirte jamás, no mentirte siquiera
cuando más necesites que lo haga,
porque tú -me aseguras-
lograrás perdonar cualquier ofensa,
cualquier traición si la confieso.
Y así, con un engaño, mintiéndote y mintiéndome,
demandas mi franqueza más suicida.

Por tu parte,
para que yo te ame, para que tu conserves
mi amor más alto y puro,
sólo debes cumplir un mandamiento:
no dejar de mentirme, porque no lograría
amarte en tu verdad.
Lo que yo amo es tu forma de engañarme.
Por lo que a mí respecta, complaceré tu gusto:
te mentiré jurando que no miento,
y si logro tenerte para siempre engañada,
habrás de agradecerme un amor tan sincero
que no sienta el impulso de decir su verdad,
porque es la verdad la traición más cobarde
y nadie necesita su confidencia cruel
por más que la suplique.

Vicente Gallego

junio 06, 2009

VICENTE GALLEGO





Vicente Gallego (Valencia, 1963) es autor de los poemarios Santuario (Universidad de Valencia, 1986), La luz, de otra manera (Visor; Madrid, 1988), Los ojos del extraño (Visor; Madrid, 1990), La plata de los días (Visor; Madrid, 1996), Santa deriva (Visor; Madrid, 2002), Cantar de ciego (Visor; Madrid, 2005), El sueño verdadero, Poesía 1988-2002 (Visor; Madrid, 2003) y Si temierais morir (Tusquets; Barcelona, 2008).





Un poema:


VARIACIONES EN CLAVE DE HUMOR SOBRE UN TEMA MUY SERIO

Con su empeño frecuente en racionarlo,
en ponerlo difícil y a la vez
exhibir su esplendor con la misma constancia,
las mujeres han hecho de su cuerpo
ese hermoso misterio que seduce a los hombres
y tortura sus mentes durante todo el día.
Dondequiera que voy me persigue ese asunto:
cuando estoy trabajando, al cenar con amigos,
en la puerta de un cine, y en momentos incluso
mucho menos propicios,
siempre pasa una rubia con la falda muy corta,
o quizá una morena con las piernas muy largas,
y los hombres entonces descomponen el gesto.
Los he visto gritar como energúmenos,
blasfemar, santiguarse,
refugiarse en el whisky, e incluso hacer pucheros
lo mismo que los niños cuando les niegan algo.
Aunque algunos hipócritas aseguren que es frívolo,
el tema que preocupa es la mujer, su cuerpo,
ni siquiera el amor: su cuerpo,
cualquier conversación repara en él,
de qué modo alcanzarlo, la forma en que se goza,
la ansiedad que produce en la mirada,
los triunfos, las mentiras, los fracasos.
El cuerpo femenino es un misterio,
un prodigio, un regalo, una dura adicción,
y la mujer se encarga de que sea,
con su empeño frecuente en racionarlo,
un problema también de trascendencia.
No conozco impotencia más amarga
que la de no poder poseerlas a todas,
ni alegría que pueda compararse
a aquella que produce
conseguir los favores de una sola.

VICENTE GALLEGO

Poema incluido en el libro La plata de los días (Visor; Madrid,1996)

Imagen: http://www.lasprovincias.es/