FUEGO
Una chispa en manos primitivas
Vulcano reventando pernos y tornillos
una trampa trepadora
un aguijón.
Un cuerpo que se inflama.
Carbón.
Sombra.
De todo lo que arde
brasas.
LA BRECHA
He abierto
el tiempo
para alcanzar tu ausencia
y mirar el vacío.
ESTHER LUCIO MARINO
De su libro CÓMO TRABAJAR UNA DUNA (Ed. Devenir)
junio 13, 2014
junio 10, 2014
No tuvimos tiempo, creímos
que un minuto podía
bastar, una mano
sobre un brazo, nunca imaginamos
que todo había terminado
en alguna parte, escrito quizá
en un libro que nunca habríamos de leer,
sobre todo si hablaba
de una mujer, de un hombre, de un jardín
CLAUDE ESTEBAN
que un minuto podía
bastar, una mano
sobre un brazo, nunca imaginamos
que todo había terminado
en alguna parte, escrito quizá
en un libro que nunca habríamos de leer,
sobre todo si hablaba
de una mujer, de un hombre, de un jardín
LXVII
Me reconocerán
porque, aun muerto, tendré hierba bajo las uñas. El sabor de las glicinas en mi
carne. No sana el haber amado las palabras, mas prolonga el día en el cuenco de
los signos. Interrogar la mañana es vivir un poco. He vivido. A punto estuve,
alguna vez, de abrir el camino. He hablado en la noche. CLAUDE ESTEBAN
junio 04, 2014
mayo 31, 2014
HE LEÍDO
PISCINAS ILUMINADAS
Javier Cánaves
Editorial: Baile del sol, 2013
Piscinas Iluminadas, es
un libro en el que no ocurre nada excepcional y ocurre, simultáneamente, todo
lo que importa en la vida. El personaje principal, Carlos, nos muestra sus
deseos, sus miedos interiores, sus obsesiones, la inseguridad que se adquiere
al cumplir cierta edad, algo que lleva implícito la pérdida. Ansías cambios que
nos mantengan cerca de lo que irremediablemente se aleja. Este personaje
aspirante a escritor, como él mismo se define, va narrando el caos sentimental en
el que se ha ido convirtiendo la relación con su esposa, Luisa. Reflexiona
mediante el monólogo interior sobre los días que van sucediéndose y en los que
la sensación de fracaso y frustración se hace cada vez más fuerte. Ese fracaso
lo ocupa todo: la amistad, el trabajo, las relaciones sociales. Es un círculo
en el que la apatía lo invade, la rutina machaca cualquier estímulo. Este
aspirante a escritor, encuentra el punto de evasión en el libro que escribe
encerrado en la habitación aporreando el ordenador. Allí está su refugio. Un
refugio que se ubica en la ciudad de Lanka, en un quinto sin ascensor, donde le
espera Sophie, donde se cumplen los deseos, donde mantiene relaciones sexuales
plenas. Fuera de ese cuarto no hay comunicación, se masturba, come y bebe solo,
imagina relaciones.
Hay frases que se
repiten a lo largo de la novela: ‘Hay algo hipnótico en las piscinas
iluminadas’, es una visión obsesiva que aparece incluso en sueños. Es
una piscina salvadora a la que se agarraron Luisa y él para salvar su relación.
Donde se refleja su felicidad cuando creyeron tenerlo todo, sobre la que
construían su futuro. La misma piscina que al final de su relación ve desde la
terraza solo, esperando que suene el teléfono, con la única compañía de un
ron-cola, mientras se hunde todo.
Al final hay una
especie de replanteamiento de su situación personal, una subida de moral en ese
símbolo del Rey, mientras comienza a
amanecer y se oyen cantar pájaros y la luz va filtrándose en la piscina
iluminada.
Un fragmento:
La negación de la vida,
el viaje imaginario, nos pueden salvar, es cierto, pueden constituirse en la
rendija por la que se filtra el aire que necesitamos, pero, por otro lado,
pueden acelerar nuestro proceso de descomposición, nuestra aniquilación, ya que
todo viaje conlleva un regreso y cada regreso es una pequeña muerte, a veces,
incluso, una gran muerte, una muerte casi definitiva o definitiva del todo.
mayo 28, 2014
cosas que no tendremos
Cosas que no tendremos:
Las mañanas de abril largas de amor y sueño.
Las tardes de noviembre con lluvia interminable.
Las noches de verano tercamente estrelladas.
Todas las madrugadas dulcísimas de otoño.
Cosas que me he perdido:
No sabré del sabor de tu boca dormida.
No acunaré a tus hijos. No beberé tu vino.
No lloraré contigo viendo ningún ocaso.
No amanecerá tu vientre entre las sábanas.
Tengo todo un tesoro de lagunas y ausencias,
un muestrario completo de páginas en blanco.
paisaje de bagdad con humo
Y ardías en mis sueños;
ciudad sucia de horror y de cenizas,
enorme enredadera polvorienta,
geografía del humo y del rescoldo
donde antes hubo el río y los jardines.
Ardías fatalmente
como una vela enorme y gris de cera;
amarga en tu dolor, desguarnecida,
presa de un fuego infame, sola, extraña.
Yo en medio de la pira, con mi sueño.
Josefa Parra
De su libro segunda opinión. Ediciones Frutos del tiempo A.C.
mayo 26, 2014
DESALMADA
Me ocupas la mitad del corazón,
un pulmón, una oreja, un brazo, un ojo,
una pierna, un riñón, medio cerebro.
Me inutilizas la mitad de mí,
funciono a medio gas, respiro poco,
me muevo con torpeza, pienso mal,
me fatigo, soy lenta.
Del alma no te basta la mitad,
me la has robado toda.
AMALIA BAUTISTA
Del libro FALSA PIMIENTA. Editorial Renacimiento
mayo 22, 2014
mayo 19, 2014
Mirar los días como si estuviéramos fuera de ellos,
detrás de los cristales de una grandísima ventana. ¿Es así como ocurre la vida?
¿A través de pantallas protectoras transparentes? La sombra de nosotros reflejados
delata un tiempo de abrazos, el vago recuerdo del beso entre los labios
chocando ensalivados y tibios, recorriendo otros días. Y nos acostamos en una
cama cansados, como quien regresa de un trabajo, tranquilos, para aproximarnos
de nuevo a lo real.
MARÍA JESÚS SILVA
mayo 16, 2014
Las palabras -lo
imagino con frecuencia- son casitas con su bodega y su desván. El sentido común
habita en la planta baja, siempre dispuesto al ‘comercio exterior’, de tú a tú
con el vecino, con ese transeúnte que no es nunca un soñador. Subir la escalera
en la casa de la palabra es, de peldaño en peldaño, abstraerse. Bajar a la
bodega es soñar, es perderse en los lejanos corredores de una etimología
incierta, es buscar en las palabras tesoros inencontrables. Subir y bajar, en
las palabras mismas, es la vida del poeta. Subir demasiado alto, descender
demasiado bajo son cosas permitidas al poeta que une lo terrestre y lo aéreo.
¿Solo el filósofo será condenado por sus semejantes a vivir siempre en la
planta baja?
Gaston Bachelard en su
libro La poética del espacio.
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