febrero 14, 2011



Indiferencia


En la pared de mi casa hay colgada una hoja
parte de un árbol.
Su rostro semeja agujeros en forma de puzzle
laberintos.
Los bordes afilados amputan trozos de carne enferma
savia muerta.
Castigo a un corazón cobarde
agonía.
Boca silenciada, ojos que preguntan
frío.
Tiempo en espera de futuro
súcubo
mentiras.
MARÍA JESÚS SILVA

3 comentarios :

Anónimo dijo...

Misterioso, algo se enfrenta, algo que se evapora y perdura.
A.

Anónimo dijo...

Nunca me gustaron los puzzle, ni los laberintos. Me ponen nervioso y creo que sé por qué.
Te sigo

Tesa dijo...

Deberías hacer limpieza y quitar esa hoja de las paredes de tu casa, llenarla de flores, de música y de aire fresco.

Los laberintos siempre me parecieron juegos perversos.

Un abrazo, Ada