diciembre 03, 2009

LOS ESCRITORES Y EL CUESTIONARIO PROUST: JUAN MARTÍNEZ DE LAS RIVAS

- ¿Cuál es para ti la mayor desgracia?
- Me afectan en particular los daños a mis hijos, pero esta pregunta es difícil de contestar a poca imaginación que se ponga: demasiadas posibilidades terribles se agolpan a competir en la mente. Creo que comparar su poder aniquilador sería un ejercicio frívolo, un innecesario concurso de infortunios. Me abstengo de elegir, pero una desventura grande y que incrementa la intensidad de cualquier padecimiento es no saber vivir en la adversidad.

- ¿Dónde te gustaría vivir?
- Quisiera alternar dos lugares, a la manera de las cigüeñas, para echar uno de menos y reencontrarlo. ¿Parece mucho pedir?: pues también quisiera desde esos lugares poderme llegar paseando a visitar en sus ciudades lejanas a todos mis amigos.


- ¿Cuál es para ti la alegría terrenal más perfecta?
- La que mezcla humor y amor. Por ejemplo, la que percibo en el cariño con que mis hijos -en particular mi hija de doce años, que es ya una aguda monologuista- se burlan de mí, imitándome en mis actuaciones risibles y recontando mis rarezas.

- ¿Qué fallo perdonas más fácilmente?
- Déjame que pregunte en casa si existe tal cosa como fallos que yo perdone fácilmente y ya contestaré en el próximo cuestionario.

- Tu héroe de ficción preferido.
- De joven simpaticé sobre todo con las angustias de David Balfour (“Secuestrado”, de Stevenson) y de Cósimo Piovasco de Rondò (“El barón rampante”, de Calvino) y creo que ya no voy a destituirlos como mis inconformistas de cabecera.

- Tu personaje histórico preferido.
- Lorenzo de Medici, el magnífico.

- Tu pintor favorito.
- William Turner.

- Tu compositor favorito.
- Thelonious Monk.

- ¿Qué cualidad aprecias más en hombres y mujeres?
- El optimismo.

- Tu virtud preferida.
- Es posible que tenga algunas virtudes, pero no me acaban de entusiasmar las que me han tocado. Creo que, de haber podido, habría elegido otras.

- Tu actividad preferida.
- Un pasatiempo placentero que carece de nombre. No creo que se le pueda llamar meditación, que suena a cosa disciplinada y grave. Es un juego sin reglas, mezcla de pensar sin propósito razonable, fantasear y buscar algo sin saber qué. Se me da bastante bien, pero es que tengo mucha práctica.

- ¿Quién o qué te hubiera gustado ser?
- Quisiera desenfundarme ocasionalmente de mi persona. Me resulto un poco fatigante en ocasiones y me despejaría alojarme por temporadas en otros.

- La característica principal de tu carácter.
- Cierta, crónica pero llevadera, disconformidad conmigo.

- ¿Qué aprecias más de los amigos?
- Lo normal: que guisen bien, que den consejos sabios, que esperen grandes cosas de mí, que su cercanía mejore mi humor, que sus mujeres o maridos no me cojan manía…: esas cosillas.

- Tu mayor fallo.
- ¿El egoísmo cuenta como fallo?

- Tu sueño de felicidad.
- La idea de felicidad no me resulta práctica para la vida corriente. La encuentro demasiado elevada y libresca, un poco como la Inmanencia, el Eterno Retorno o el No Ser. Me desenvuelvo mejor en grados más pedestres y transitorios de la exaltación anímica, como la alegría espontánea, la satisfacción motivada y la euforia pasajera causada por accidentes benéficos. Pienso que una dificultad para alcanzar la felicidad puede radicarse precisamente en su búsqueda, porque nuestras personas ansiosas de dicha se convierten en impedimentos para hallarla. Por mi parte, creo que si un día me topara con un pedazo grande de felicidad abandonado en la acera, por ejemplo, no me atrevería, por aprensión, ni a tocarlo.

- ¿Qué te gustaría ser?
- Tengo quejas de cómo soy, pero no de lo que soy. Me considero afortunado.


- Tu color favorito.
- El de la piel humana.

- Tu flor favorita.
- La del saúco, por su olor.

- Tu escritor favorito.
- Los libros que más disfruto son los que me muestran visiones desconocidas. Quisiera haber aprendido algo de escritores como Céline, Agota Kristof, Tobías Wolff, Harold Brodkey, Philip Roth o Diego Torres Villarroel, entre otros muchos, pero si tuviera que escoger una sola lectura necesaria para la vida que recomendar a un semejante no dudaría en proponer Si esto es un hombre, de Primo Levi.

- Tu poeta favorito.
- El que escribió, dibujando una escalera con estas seis palabras, “Voy a amarte hasta volverme transparente”.

- Tus héroes en la actualidad.
- Los desempleados (personas a veces bruscamente desprovistas de identidad económica y social) y los inmigrantes con empleos subalternos, a los que desposeemos de sus nombres originales y los renombramos con motes y castellanizaciones risibles, sólo por nuestra vergonzosa desgana de pronunciar lo extraño. También son héroes muchos enfermos, quizá en especial los psíquicos, y los escritores inéditos en busca de editor. En menor escala, cada uno de nosotros es un héroe, aunque sólo sea por soportarse.

- Tu nombre favorito.
- ¿Sólo uno? Carla me gusta mucho.

- ¿Qué aborreces por encima de todo?
- El aborrecimiento como costumbre. Intento restringirme en el uso de palabras extremas, como el verbo odiar, tan de moda ahora, incluso entre los niños. Me parece moralmente antihigiénico. Aborrezco sólo los venenos, si me da la lengua para distinguirlos.

- ¿Qué figuras históricas aborreces más?
- No aborrezco a muertos. Pisotear tumbas es fácil, pero no lo encuentro provechoso ni honrado. La rebeldía debe manifestarse en el momento de la injusticia, a tiempo de reducir padecimientos de víctimas. No creo en la protesta conmemorativa o retrospectiva. De haber negado el saludo o saboteado a Mao, a Hitler o a Stalin me sentiría hoy satisfecho, pero llego tarde para hacerles un desplante ahora. Además, el mal ya está en otra parte: miremos allí, si nos asiste la lucidez.

- ¿Qué méritos militares admiras más?
- La liberación de rehenes sin heridos ni muertos.

- ¿Qué reformas admiras más?
- Las que concilian épocas y visiones dispares con el menor número de damnificados.

- ¿Qué don natural te gustaría poseer?
- ¿Otra vez puedo pedir lo que quiera?: a menudo, al final de la tarde, por un par de horas, me gustaría sentarme al piano con soltura y entusiasmo, y sin temor al fallo tocar y cantar una música gruesa, sentimental, hilarante y bailable (como se deduce de esta pretensión, no sé sacar música ni de la armónica).

- ¿Cómo te gustaría morir?
- Quizá no me importaría tanto el modo si pudiera luego contarlo, es decir, investigarlo o humorizarlo. Si resultara cierto que morir es no poder contarlo, preferiría no enterarme de los detalles.

- Tu actual estado de ánimo.
- Tan inestable que se ha esfumado al percibir que lo estaba observando.

- Tu lema.
- El de esta última hora de la tarde viene siendo: “Engáñate tanto como te desengañes”, pero para diario me quedaría con el más consistente que conozco: Vita brevis, ars longa.

Foto: Monika Martínez de las Rivas

diciembre 01, 2009

CINTA TRANSPORTADORA, de ÁNGEL PETISME


Cinta transportadora
Ángel Petisme
Premio Internacional de poesía “Claudio Rodríguez”, Hiperión 2009

Trasparente
por Esteban Gutiérrez Gómez

No sé ustedes, pero yo no creo en las casualidades. Y menos en lo que respecta al mundo del fatum. Así que, no es casual que andase yo disfrutando de la relectura de Las ciudades invisibles de Italo Calvino cuando MJ dejó este poemario sobre mi regazo. “Te gustará”, dijo, y lo guardé en la cartera de los viajes diarios en tren hasta Madrid. Así las cosas, yo leyendo y viajando, no ocurrió otra cosa que esa que sucede cuando un poemario cala el alma: disfrutar, dejar pasar estaciones, meditar.
Cinta transportadora es un compendio de reflexiones silenciadas que Ángel Petisme provoca en el lector. Las descripciones que contiene de ciudades, buscan situar la mente del lector en el lugar idóneo para recibir el “encargo”. El “encargo” puede tardar en manifestarse, pero llegará, porque la espiritualidad depositada en los versos o las líneas de los poemas, los pensamientos íntimos, de deseo, son cargas de profundidad que buscan el alma del lector.
La cinta trasportadora de Petisme es de plástico trasparente, nos deja ver el vacío tras el amor, nos deja contemplar el espíritu viajero de su autor, ese soplo de vida que hace que sólo se sienta extranjero en su propia tierra (Boulevard Che Guevara), el único sitio en el que la cabeza atenaza al corazón (Mapa de besos).
La libertad es siempre una tierra por conquistar, Ángel.
Viajar es guardar tesoros en el alma.
Sí. Viajar puede ser huir. Viajar puede ser un deber. A veces, viajar es un sueño. Los escritores deben viajar y luego deben escribir (Moleskine) para contarnos, para transportarnos, para hacernos pensar. Porque “somos memoria y ámbar de aquello que leemos y viajamos” (Sturm und drang), porque lo más preciado de los viajes lo guardamos dentro, tras la retina, y cuánto me acuerdo de aquellos que lamentablemente no pueden ver, y lo siento mucho más por aquellos que aún viendo, no saben disfrutar, no saben guardar.
La poesía de Ángel Petisme abre la mente. Como esas flores carnívoras, se vale de su vistosidad para atraparte, para hacerte suyo. No será humano quién después de leer el poema de la página 32 (Quería arrancarle unas gotas de rocío al siglo XX...) no sienta rugir su corazón e intente recuperar al niño que lleva dentro.
Te quema, sí, pero te dejas arder.
Muy próximo a la poesía del silencio, con una rica economía de medios, la descripción de las ciudades por la que transita el poemario de Ángel Petisme, busca la reflexión de forma medida, intencionada.
Exactamente igual que con Las ciudades invisibles de Italo Calvino.


No es casualidad,
las casualidades, ya saben,
no existen.




BUDAPEST
Tú eres la dueña de las palabras, amor mío,
la que vierte en los labios el vino de Tokaj
y la lluvia harapienta
en las cajas de música
de la calle Dohány.
La que respira en los puentes
bajo el Danubio rojo,
la que construye nidos
en los huecos de las palabras,
la que ahuyenta los miedos
en los desfiladeros del Ejército Rojo.
La que trae vida insólita
y brisa cálida de silencios.
Tú eres Buda y yo Pest,
en la orilla derecha de la melancolía.

Cuando regrese de la niebla, cariño,
dame un beso de tornillo
en la Iglesia de San Matías
y veintinueve más en el Funicular.
¿Me harás olvidar que no soy inmortal?
¿Me enseñarás de nuevo a beber de tus labios
y ante tanta belleza
dejar de llorar como un pájaro de opio?

-El invierno es frío pero corto en Budapest,
pronto podremos alquilar dos bicicletas
en la isla de Csepel- me dijiste.


AUTOPISTA A BERLÍN

Tengo deseo, siento nostalgia del deseo.
Disfrutar de la luz y los soles del Mundo,
del esplendor de la tristeza
y el testimonio de la antigüedad.
Siento deseos de desaparecer,
de fugarme contigo
a los mapas sin tiempo.
Sed del espíritu,
cervezas al mediodía
en Friedrichshain,
dejar de ser mi sombra,
repoblar de fantasmas
nuestra imaginación,
palpando la alegría
de verte respirar.

CINTA TRANSPORTADORA
Mi corazón es una tarjeta de embarque
a un cruce de caminos del círculo polar,
a un Gran Silencio que me busca los labios.
Sin gallos que le despierten,

sin kiwis al desayuno. Sin piedad.


Mi corazón es un fósil astral.
Una maleta no reclamada
que gira en la cinta transportadora




CINTA TRANSPORTADORA
(VII premio internacional “Claudio Rodríguez”)
De Ángel Petisme
(Ed HIPERIÓN, 2009)

Por María Jesús Silva

El poemario se divide en cuatro partes, dos utilizan la técnica del poema con estructura de verso: Last Minute y Overbooking. En las otras dos partes, Jet Lag y Objetos Perdidos, utiliza el poema en prosa con estructura y técnica narrativa.

Todo el libro es un viaje, un recuerdo por los lugares por los que ha pasado y en los que ha vivido. Lugares a los que vuelve en la añoranza, en los que se reencuentra y donde siempre hay una parte de él que permanecerá. En la parte más narrativa los deseos van a la par con los sentimientos que van despertando las ciudades a las que entrega sus horas y sus días. Absorbe todo lo que ofrecen y lo guarda como un regalo especial al que hay que cuidar para que no se deteriore. Sabe que lo vivido es un sueño.

El libro podría resumirse en las figuras retóricas de pensamiento: la Topografía (descripción de un lugar) y el Retrato (descripción moral y física de una persona).

Ej: CINTA TRANSPORTADORA (pág, 11)

Mi corazón es una tarjeta de embarque
a un cruce de caminos del círculo polar,
a un gran Silencio que me busca los labios.

Sin gallos que le despierten,
sin kiwis al desayuno. Sin piedad.
Mi corazón es un fósil astral.
Una maleta no reclamada
que gira en la cinta transportadora.
Aparece también la enumeración.

Ej: MAPA DE BESOS (pág, 35)

Los besos en Zaragoza saben a quinto de Ámbar,
a coliflor de la papelera de Montañana
y a lápiz de labios de esa madame teñida
que regenta el Linares, un bar por San Vicente de Paúl.
La gramola a 50 céntimos dos canciones.
Por los labios del tiempo, besos para tocar la vida. (...)

El epifonema se muestra también en la mayoría de los poemas.

Ej: KENIA (pág, 24)

(...)Niños en todas partes, cascabeles y
música. Un dolor oscuro y ancestral.
Nairobi.

Ej: BOULEVARD CHE GUEVARA (pág, 26)

(...)Nunca me sentí extranjero en Iraq, en Palestina, en Argelia, en Siria,
en Jordania. En cambio sí en Nueva York. Y a veces,
donde más en mi tierra.

Ej: QUERÍA ARRANCARLE ALGUNAS GOTAS DE ROCÍO AL SIGLO XXI

(...)Hasta que la mierda circundante alcance el borde de nuestra copa, sigue guardado
bajo la almohada una pistola de agua y sueños salvajes y cristalinos.

Aparece el símil.

Ej: (pág, 41)

ALGUNAS CIUDADES
como algunas mujeres
te esperan toda la vida.
Y algunas palabras
son bálsamo de tigre
y buena compañía
hasta que te incineran.

Ej: TRANSGAMBIANA (pág, 59)

(...)África negra, enigmática como la sonrisa de Mimí, pobre de solemnidad,
sucia pero hermosa, embriagadora de color y fragancias, con estrellas que
caían de los cielos limpios y constelados del sur, con la lluvia torrencial, (...)

La antítesis o contraste también están presentes.

Ej: BRISTOL (pág, 54)

(…)Cuando me lo dijeron en el This is England, un pub donde te sirven una sidra deliciosa y fresca (sí, has leído bien) una camarera con el cuerpo insolente y los rasgos dulces de Kate Beckinsale, perdí el miedo en mis talones y busqué desde la barra a la fiera de mi niña. (…)

Ej: JENÍN (pág, 52)

(…)Si al menos esta vez nevara en Palestina. Si abriesen la jaula para quedarme. Para no salir. Dí, ojalá fuera una vela en la oscuridad.

La perífrasis o eufenismo se nos muestra claramente en el siguiente poema:

Ej: JUÁREZ (pág, 37)

Yo soy una de esas mujeres,
de las maquiladoras
enterrada en las fosas
del desierto, con una bata azul
y los ojos abiertos.
estrangulada, desmembrada,
Con mordiscos en los pezones
y en la vagina siete puñaladas.
Al sur de Río Grande las calles tienen ojos,
el alma sonajeros y los machos pistola.
Inmenso como el odio el idioma que hablas
esta noche, al bajar del autobús,
y que quise aprender
Yo soy uno de esos nombres
en una cruz rosada
bajo la impunidad de las estrellas.
Entre nosotras y la muerte,
al salir del trabajo, sólo estaba el azar.
En Ciudad Juárez cuando discuten
los maridos dicen a sus mujeres;
Te voy a echar al desierto.
Las preguntas retóricas también están presentes.

Ej: BUDAPEST (pág, 45)

¿Me harás olvidar que no soy inmortal?
¿Me enseñarás de nuevo a beber de tus labios
y ante tanta belleza
dejar de llorar como un pájaro de opio?

LA OTRA ORILLA (pág, 27)

¿Detendrás con tu música la tortura de los condenados?
La optación también aparece.

Ej: AUTOPISTA A BERLÍN

Tengo deseo,
siento nostalgia del deseo.
Disfrutar de la luz y los soles del Mundo,
del esplendor de la tristeza
y el testimonio de la antigüedad.
Siento deseos de desaparecer,
de fugarme contigo
a los mapas sin tiempo.
Sed del espíritu,
cervezas al mediodía
en Friedrichshain,
dejar de ser mi sombra,
repoblar de fantasmas
nuestra imaginación,
palpando la alegría
de verte respirar.

Como Tropo aparece la imagen, en la que no se produce sustitución de un término por otro, ambos coexisten. Así se potencia la idea que nos vamos formando al leer los versos.

Ej: HOSTAL TOKIO (pág, 17)

Morir en sueños
para vivir la vida.
Soñar despierto
para morir sin prisas.
Vivir sonámbulo
para amarte sin plazos.

El tiempo verbal más utilizado en los poemas es el presente histórico. Cuenta un hecho pasado y lo actualiza. También utiliza el pretérito imperfecto y el presente futuro.

La adjetivación es abundante, va desde el adjetivo calificativo al determinativo y al explicativo.

Opinión personal:

Es un poemario dedicado al amor, al amor de las ciudades, de las razas, a las personas en general y a una en particular: Te busco en las mujeres de Jaipur, mi niña, mi secreto desorden(…) en todas las mujeres del planeta te busco. Ángel Petisme se desdobla en cada persona que descubre durante su viaje y la prolonga a través de sus poemas para mostrárnosla. Lo mismo ocurre con las ciudades, parece que conocemos cada rincón de unas calles que nos atrapan en sus versos. El último poema del libro es precisamente una lista de los sitios en los que podríamos encontrarle, junto a las personas que tendría cerca: No iré a buscarte, pero te diré dónde me puedes encontrar, tesoro. Estoy en las Catacumbas de Roma (...) una mujer de 100 años me ha dicho: Ve allí por mí (...) Estoy en Praga (...) Estoy en Sudamérica (...) Estoy en Portugal (...) Ve allí me ha dicho un hombre con una pluma (...). No es un viaje turístico lleno de excursiones exóticas y de noches glamurosas, rodeados de manjares y champán. Es el recorrido por la vida al corazón de las ciudades, de las personas hasta encontrar el alma de aquellos que ignoramos.

Me ha gustado especialmente la capacidad de descripción. Cómo refleja en versos escenas que parecen que sólo se pueden vivir y mirar. Muestra imágenes muy potentes y sensaciones que el lector seguramente reconoce, pero no sabe interpretar con palabras. Petisme lo hace por nosotros, les pone fondo y color. Todo ello con un lenguaje sencillo que llega mucho más al lector.

noviembre 30, 2009



Llegaste de madrugada.
-¿Hasta cuándo te quedarás?
-Me iré mañana.

Y entonces supe
que te quedarías para siempre.

Texto y foto: María Jesús Silva

noviembre 29, 2009

LUIS ANTONIO DE VILLENA




Luis Antonio de Villena (Madrid, 1951) es poeta, ensayista, novelista y traductor. Entre sus muchos poemarios, Hymnica (Hiperión; Madrid, 1979), Huir del invierno (Hiperión; Madrid, 1981), La belleza impura: Poesía, 1970-1989 (Visor; Madrid, 1995), Celebración del libertino (Visor; Madrid, 1998), Las herejías privadas (Tusquets; Barcelona, 2001), Desequilibrios (Visor; Madrid, 2004), Alejandrías (Renacimiento; Sevilla, 2004), Los gatos príncipes (Visor; Madrid, 2005), La prosa del mundo (Visor; Madrid, 2009).

Un poema:

HIMNO DE ADORACIÓN EN SILENCIO

Eras de oro. En calzoncillos, de oro.
Y así, una tarde, creí que luchabas por mí.
Para verte. Como la pelusa en tus tobillos
crecía tu sexo y mi sexo para nunca. No sé.
Eras de sol y dulzura. De fuego solar.
Ingrávido, lujoso, cotidiano, imperceptiblemente
compañero, hermoso y vulgar.
¡Cuánto amé tus piernas, cómo soñé tu ternura!
Ligero y alto, brillabas de gimnasia y monte.
Inmaculado, erecto, sucio en mi amor inmaculado.
Compañerito, ¿te dabas cuenta? Estoy seguro de
que, como yo en esos días, nadie te quiso.

LUIS ANTONIO DE VILLENA
Poema incluido en el libro Las herejías privadas (Tusquets; Barcelona, 2001).
Imagen: elmundo.es

noviembre 28, 2009

ESTRELLAS

Salí de casa. Llovía...



Caminaba, y entonces...


¡Vi el cielo debajo de mis pies..!




Texto y fotografías: María Quintana Silva

noviembre 27, 2009

UN CUENTO


XVIII


Los tripulantes del submarino siguen sondeando las profundidades, periscopio alerta, concentrados en la narcótica lentitud de su navegación, en el periódico zumbido de su radar.

Pero hace tiempo que su misión fracasó, que se secó el océano hasta la última gota de agua.


Miguel Ángel Zapata de su libro Revelaciones y Magias.

Imagen:cienciorama.unam.mx

noviembre 26, 2009

HENRY MILLER

Henry Miller (Nueva York, 1891 – Los Ángeles, 1980), que tuvo en su país graves problemas con la censura, es autor de libros que ensalzan la sensualidad frente al puritanismo. Algunos títulos de obras prestigiosas: Trópico de Cáncer (1934), Trópico de Capricornio (1939), El coloso de Marussi (1941), Sexus (1949), El tiempo de los asesinos (1952), Plexus (1953), Nexus (1960).

Un fragmento de El tiempo de los asesinos:

¡A qué espíritus tan diversos ha afectado, alterado, esclavizado! Cuántos espaldarazos ha recibido y de hombres tan distintos en temperamento, en forma y en esencia, como Valéry, Claudel y André Breton. ¿Qué tiene Rimbaud en común con ellos? Ni siquiera su genio, ya que a los diecinueve años lo redime con propósitos misteriosos. Todo acto de renunciación tiene una sola meta: alcanzar otro plano. (En el caso de Rimbaud, se trata de una caída a otro plano). Sólo cuando el cantor deja de cantar está en condiciones de vivir lo que ha cantado. ¿Y si su canto es un reto? Entonces, surge la violencia y la catástrofe. Pero las catástrofes, como dijera Amiel, producen una violenta restauración del equilibrio. Y Rimbaud, nacido bajo el signo de Libra, escoge los extremos con la pasión de un equilibrista.
Siempre hay alguna varita invisible, alguna estrella mágica, que titila y, luego, la vieja sabiduría, la vieja magia, se derrumban. Muerte y transfiguración, tal es la eterna canción. Unos buscan la muerte que han elegido –ya se trate de la forma, del cuerpo, de la sabiduría o del alma- directamente; otros van hacia ella por caminos tortuosos. Unos acentúan el drama desapareciendo de la faz de la Tierra, sin dejar una huella, un indicio; otros hacen de su vida un espectáculo aún más aleccionador y estimulante que esa confesión que es su obra. Rimbaud arrastró tristemente su muerte. Diseminó su ruina en torno suyo, de manera que nadie pudiera dejar de comprender la suma futilidad de su tránsito. ¡En cualquier parte, fuera del mundo! Este es el grito de aquellos para quienes la vida no tiene ningún sentido. Rimbaud descubrió el verdadero mundo de su infancia, trató de proclamarlo en su juventud y lo traicionó en su madurez. Vedado el acceso al mundo del amor, todos sus esfuerzos fueron vanos. Su infierno no fue bastante profundo; ardió en el vestíbulo. Esta temporada fue, como sabemos, un lapso demasiado fugaz, pues el resto de su vida se convierte en purgatorio. ¿Le faltó coraje para nadar en lo profundo? Lo ignoramos. Sólo sabemos que rindió su tesoro, como si la carga fuera él. Pero ningún hombre puede escapar a la culpa de la cual fue víctima Rimbaud, ni siquiera quienes nacieron en la luz. Su fracaso nos parece formidable, aunque en realidad lo condujo a la victoria. Pero no es él, Rimbaud, quien triunfa, sino el inextinguible espíritu que en él ardía. Como dijera Víctor Hugo: “Ángel es la única palabra del idioma que no puede gastarse”.

HENRY MILLER
Fragmento del libro El tiempo de los asesinos (Alianza Editorial; Madrid, 1983). Traducción: Roberto Bixo. Revisión: Mercedes Fernández.
Imagen
: papercastlepress.com

noviembre 25, 2009

ANTOLOGÍA DE SPOON RIVER. EDGAR LEE MASTERS

Está considerada por Borges como una de las obras más auténticas de América. Recomendada por Bolaño en su lista de libros imprescindibles. Este libro elevó a su autor al pedestal de los grandes escritores de lengua inglesa y le colocó junto a Pound, Eliot, Wallace Stevens... Un poemario que puede leerse como si fuera un libro de cuentos, o como una novela breve. Conjunto de Epitafios de una ciudad imaginaria llamada Spoon River, donde todos los habitantes están muertos y hablan desde allí.
La imagen inicial de la Antología de Spoon River es una colina de tumbas, el cementerio de un imaginario pueblo del Oeste. En el primer poema, La colina, una voz anónima recurre al tópico ubi sunt propio de las elegías:

“¿Dónde están Elmer, Herman, Bert, Tom y Charley,
el abúlico, el forzudo, el bufón, el borracho, el peleador?”

Para luego responderse:

“Todos están durmiendo en la colina”.

Cada uno de los poemas pertenece a un nombre, a una voz que habita Spoon River. En total , 224 criaturas que a través de sus epitafios revelan parte de su vida. Son pequeñas autobiografías que construyen un diorema implacable de Spoon River, una metáfora sobre el severo juicio literario del género humano. Escrito en verso libre, muy visual, frases que contienen ironía, sarcasmo, compasión, nos van describiendo la condición humana, sacerdotes, granjeros, prostitutas, abogados, violinistas, alcohólicos, maestros, poetas... Todos ellos cuentan su historia que además se va relacionando con la de otro personaje y así se van contestando entre sí.
¿Qué es lo que convierte en excepcional Antología de Spoon River? La perspectiva desde la que están escritos los poemas; es decir, por el lugar desde el que el poeta y narrador escribe.
Jesús López Pacheco, en su prólogo a la única edición íntegra que existe en castellano
-publicada por Cátedra casi ochenta años después de la primera en inglés-, lo dice con otras palabras: “Se podría decir, parafraseando a Whitman, que ‘quien toca este libro’, toca a cientos de seres humanos, y a través de ellos, a miles, a millones.”

Una de las tumbas que habla:

Knowlt Hoheimer

Yo fui el primer fruto de la batalla de Missionary Ridge.
Cuando sentí la bala entrar en mi corazón
deseé haberme quedado en casa y haber ido a la cárcel
por aquel robo de los cerdos de Curl Trenary,
en vez de escapar y enrolarme en el ejercito.
Mil veces mejor la cárcel del distrito
que yacer debajo de esta estatua de mármol alada,
y este pedestal de granito
soportando las palabras “Por la patria”.
En todo caso, ¿qué quieren decir?

EDGAR LEE MASTERS Antología de Spoon River

noviembre 24, 2009

FRANCISCO DE QUEVEDO




Francisco de Quevedo (Madrid, 1580 – Villanueva de los Infantes, Ciudad Real, 1645) es una de las figuras señeras del Siglo de Oro. Político, amigo de Lope de Vega y Cervantes, y enemigo acérrimo de Góngora, editó a Fray Luis de León y Francisco de la Torre. En su obra literaria destacan las narraciones Los sueños y la novela picaresca Historia de la vida del Buscón llamado Pablos, ejemplo de vagabundos y espejo de tacaños, así como sus poemas satíricos y amorosos.

Un soneto:

AMOR CONSTANTE MÁS ALLÁ DE LA MUERTE

Cerrar podrá mis ojos la postrera
sombra que me llevare el blanco día,
y podrá desatar esta alma mía,
hora a su afán ansioso lisonjera;

mas no, de esotra parte en la ribera,
dejará la memoria, en donde ardía:
nadar sabe mi llama la agua fría,
y perder el respeto a ley severa.

Alma a quien todo un dios prisión ha sido,
venas que humor a tanto fuego han dado,
medulas que han gloriosamente ardido,

su cuerpo dejará, no su cuidado;
serán ceniza, mas tendrá sentido;
polvo serán, mas polvo enamorado.

FRANCISCO DE QUEVEDO
Soneto incluido en el libro Antología poética (El País, Clásicos españoles; Madrid, 2005).
Imagen: fcom.us.es

noviembre 23, 2009

ÓSCAR SIPÁN


21 GRAMOS


En marzo de 1907, un doctor en medicina llamado Duncan MacDougall colocó a seis varones moribundos en diferentes balanzas; cuatro experimentaron una pérdida de entre 10 y 40 gramos en los 15 minutos alrededor de su muerte.

El experimento determinó el peso de la homosexualidad.

Óscar Sipán


POSESIONES

Tengo seis hijos, diecisiete nietos, ocho nueras, tres perros, dos bypass, un caballo, tres ex esposas, dos licenciaturas y siete autostopistas enterrados en el jardín.

Óscar Sipán