abril 08, 2016

 Resultado de imagen de tulipanes



 Canción a una dama en la sombra
 
Cuando la Taciturna llegue y decapite los tulipanes,
¿Quién saldrá ganando?
                    ¿Quién saldrá perdiendo?
                            ¿Quién se asomará a la ventana?
¿Quién pronunciará primero su nombre?

Alguien que es portador de mis cabellos.
Los lleva como se lleva a los muertos en las manos.
Los lleva como llevó el cielo mis cabellos aquel año en que amé.
Los lleva así por vanidad.

Ese saldrá ganando.
                No saldrá perdiendo.
                        No se asomará a la ventana.
No pronunciará su nombre.

Es alguien que está en posesión de mis ojos.
Los tiene desde que se cierran los portones.
Los lleva en los dedos, como anillos.
Los lleva como añicos de fruición y zafiro:
era ya mi hermano en otoño;
y ya cuenta los días y las noches.

Ese saldrá ganando.
                No saldrá perdiendo.
                        No se asomará a la ventana.
Pronunciará su nombre el último.

Es alguien que tiene lo que dije.
Lo lleva bajo el brazo, como un bulto.
Lo lleva como el reloj su peor hora.
Lo lleva de umbral en umbral, mas no lo arroja.

Ese no saldrá ganando.
                Saldrá perdiendo.
                            Se asomará a la ventana.
Pronunciará su nombre el primero.

Será decapitado con los tulipanes.

Paul Celan
De "Amapola y memoria" 1952
Versión de Felipe Boso

marzo 13, 2016

 



ÉTANT DONNÉS

Agujas de pino duerme
                                         tu boca.

El río se parodia facilmente.

Cruje la carne lenta.

Estallan
                de madera, mis manos.

María Solís Munuera
De su libro Mortífero, ingenuo y transparente

febrero 18, 2016





No tengo hambre
─me dices─
mientras te comes una cereza.
Mi boca se esponja 
y te beso.
La lengua atrapa el hueso
lo esconde entre los dientes
lo encierra en la oquedad de la mejilla.
Los labios pegajosos
bajan por el cuello
zurciendo de almíbar la piel
regresan lamiendo mi oreja.
Tampoco tengo sed
─me susurras─
pero bebería el vino
que se escarcha
debajo de tu ombligo.

María Jesús Silva
del libro Arquitectura de la piel
Fotografía Clara Quintana Silva (dentro del libro Arquitectura de la piel)

febrero 10, 2016

 Resultado de imagen de tiempo


 
"...En realidad, no existe el 'ahora'. Incluso pronunciar la palabra 'ahora' resulta demasiado lento para definirlo. El 'ahora' se convierte en 'entonces' a tal velocidad que no es nada. Y, por más que aquella era una observación corriente, Lyly sintió que la estaba viviendo, y su certeza le golpeó con fuerza. El tiempo era inexpresable..."
SIRI HUSTVEDT, El hechizo de Lily Dahl
Imagen de la web

diciembre 31, 2015




No te extrañe si cada mañana
despiertas con los pies cansados:
habrás estado toda la noche
caminando descalza por mis sueños.

Otomo No Yakamochi

diciembre 29, 2015

ALMACENAJE

Han requisado
las mantas, las
pistolas.
las pieles de castor
en los tambores,
las botas de marfil
y las palomas.

El hielo se quiebra
y queda curvo,
las esquinas pulidas
reveberan,
los sonidos agudos
prenden fuego.

Todo se guarda
debajo del paisaje,
la acción de respirar
cae en desuso,
descansa en el nogal
lo que retorna.

No mata lo que
no muere,
no hay líneas rectas,
el granero escondido
late en torno.

ESTHER RAMÓN
De su libro Caza con hurones  (Editorial Icaria)

diciembre 10, 2015

HE LEÍDO

 



La pirámide
Henning Mankell

Editorial Tusquets 2005

Este libro lo forman cinco relatos, son cinco casos que el detective Wallander, tendrá que resolver. Mankell, nos presenta al principio del libro a un policía que patrulla las calles y sueña con llegar a ser inspector. En su intento se lanza a intentar resolver un caso él solo y eso le lleva al hospital con una cuchillada que le deja al borde de la muerte. El autor nos va descubriendo en las páginas a un Wallander humano y entrañable, es un personaje con el que te encariñas a la vez que descubres los aspectos íntimos de su vida privada: la relación pésima con su mujer y lo que se desencadena,  y con su padre que nunca le perdonó que se hiciera policía y que se lo recrimina y le martiriza en cada ocasión que puede. Un padre por otro lado bastante alocado que se dedica a pintar el mismo tema en diferentes lienzos y que un día se va a Egipto a escalar una de las pirámides resultando detenido y teniendo que ir en su ayuda Wallander.
Mankell nos muestra a un hombre hermético, alejado de las relaciones, incluso con su hija a la que ve de tarde en tarde, de carácter melancólico, alguien que ya ha renunciado a la felicidad, aficionado a la ópera y con tendencia al sobrepeso.
El libro tiene diálogos sencillos sin grandes recursos literarios, pero quizá ahí radica su capacidad para enganchar al lector y pasar páginas sin descanso.

Un fragmento:

Cundo Wallander despertó, no sabía dónde se encontraba. Con los ojos abiertos, veía el cielo estrellado. Sintió frío y, cuando tanteó con las manos bajo su cuerpo tendido, sintió el asfalto. Entonces recordó lo ocurrido. Se incorporó y quedó sentado. Le dolía la mejilla izquierda, donde había recibido el golpe. Se tocó la dentadura con la lengua y notó que le faltaba una muela, justo la que le había empastado el dentista el día anterior. Se puso en pie con no poco esfuerzo. Le dolía la rodilla y la cabeza estaba a punto de estallarle. Miró a su alrededor pero, como era de esperar, el hombre había desaparecido.

diciembre 01, 2015

Resultado de imagen de ecuaciones de amor 

El grado de velocidad es directamente proporcional a la intensidad del olvido.Hay un vínculo secreto entre la lentitud y la memoria, entre la velocidad y el olvido. Evoquemos una situación de lo más trivial: un hombre camina por la calle. De pronto, quiere recordar algo, pero el recuerdo se le escapa. En ese momento, mecánicamente, afloja el paso. Por el contrario, alguien que intenta olvidar un incidente penoso que acaba de ocurrirle acelera el paso sin darse cuenta, como si quisiera alejarse rápido de lo que, en el tiempo, se encuentra aún demasiado cercano a él. En la matemática existencial, esta experiencia adquiere la forma de dos ecuaciones elementales: el grado de lentitud es directamente proporcional a la intensidad de la memoria; el grado de velocidad es directamente proporcional a la intensidad del olvido.

Fragmento de La Lentitud  
Milan Kundera

noviembre 21, 2015


 


Momo recorrió con la mirada la sala y preguntó:


—Para eso tienes tantos relojes, ¿no? ¿Uno para cada hombre?


—No, Momo —contestó el maestro Hora—. Esos relojes no son más que una afición mía. Sólo son reproducciones muy imperfectas de algo que todo hombre lleva en su pecho. Porque al igual que tenéis ojos para ver la luz, oídos para oír los sonidos, tenéis un corazón para percibir, con él, el tiempo. Y todo el tiempo que no se percibe con el corazón está tan perdido como los colores del arco iris para un ciego o el canto de un pájaro para un sordo. Pero, por desgracia, hay corazones ciegos y sordos que no perciben nada, a pesar de latir.


—¿Y si un día mi corazón dejara de latir? —Preguntó Momo.


—Entonces —replicó el maestro Hora—, el tiempo se habrá acabado para ti, mi niña. También se podría decir que eres tú quien vuelve a través del tiempo, a través de todos tus días y noches, tus meses y años. Regresas a través de tu vida hasta llegar al gran portal de plata por el que una vez entraste. Por allí vuelves a salir.

Michael Ende
De su libro MOMO