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septiembre 22, 2013

Todos los libros llenos de palabras


Y todos los libros llenos de palabras

y todos los calendarios llenos de días

y todos los ojos llenos de lágrimas

y llena de nubes la cabeza de todos los mares

y llenos de coronas y puntapiés todos los relojes de arena

y de jirafas molidas todos los pechos condecorados

y todas las manos llenas de verano y caracoles marinos

y todos los dormitorios llenos de manojos de explicaciones

y de pantalones disecados las sillas de todos los prostíbulos

y todos los huecos llenos de público

y todas las camas llenas de electrocutados

y todos los animales llenos de espíritu y pánico

y de feroces gritos los árboles en todos los aserraderos

y todos los tribunales llenos de testimonios

y todos los sueños llenos de sacacorchos

y llenas de chicas todas las estrellas

y todos los libros llenos de palabras

y todos los calendarios llenos de días

y todos los ojos llenos de lágrimas

y todas las peceras y todos los pupitres y todas las cenas íntimas

y todos los razonamientos llenos de indudables edificios

y toda la primavera llena de moscas y crisantemos

y llenas todas las iglesias y todos los calcetines y todas las peluquerías

y todas las mujeres llenas de gloria

y llenos también de gloria todos los hombres

y todas las perreras llenas de ángeles

y todas las llaves llenas de puertas

y todos los bazares llenos de ratones

y llenos de barrenderos todos los cuadros

y llenas de estiércol todas las escobas de la patria

y todas las cabezas llenas de radiografías e intríngulis

y llenas de luz todas las subestaciones eléctricas

y llenos de amor todos los manicomios

y todos los cementerios llenos de salvavidas

Juan Carlos Mestre

Poema extraído del libro La bicicleta del panadero
Editorial Calambur, Mayo 2012.

julio 13, 2011

15

Queda el infeliz bajo la luz sin daño,
queda la bondad junto a la inconsciente belleza de los débiles,
esparcidos en la mesa quedan los retratos de familia, quedan los balnearios solitarios,
quedan los delfines muertos en las playas, el viento vuelca los jarrones en las lápidas,
queda noviembre solo, nadie recibe cartas, nadie llamará ya nunca por teléfono,
el loco abre la ventana, salta, el solitario abre la nevera, come,
los ancianos se congregan en los parques, los arquitectos proyectan otros barrios,
la muerte anda viva entre nosotros, los trenes parten a su hora,
el policía se recorta los bigotes, el juez hipoteca otra vivienda,
las corbatas se aprietan a los cuellos, se enroscan en su nido las culebras,
el cónsul envía un memorandum, el delator exige recompensa,
los periódicos publican desmentidos, el granjero poda los manzanos,
el poeta escribe su haikú, el muchacho se pinta las pestañas,
el notario recurre al cura, padre mi mujer me engaña,
los días se suceden invariables, ayer es un barranco helado,
la juventud termina, ahora resistir es ser mortales.

JUAN CARLOS MESTRE
de su libro LA TUMBA DE KEATS (Hiperión 1999)

marzo 18, 2009

JUAN CARLOS MESTRE

Juan Carlos Mestre (Villafranca del Bierzo, León, 1957) es poeta y artista visual. Autor de los poemarios Siete poemas junto a la lluvia (1982), La visita de Safo (1983), Antífona del otoño en el Valle del Bierzo (Premio Adonais; Rialp; Madrid, 1985), Las páginas del fuego (1987), La poesía ha caído en desgracia (Visor; Madrid, 1992), La tumba de Keats (Hiperión; Madrid,1999), El Universo está en la noche (2006) y La casa roja (Calambur, Madrid, 2008). Tiene varios libros de artista; destaca el titulado Cuaderno de Roma. Mención de honor en el Premio Nacional de Grabado de la Calcografía en 1999.

Un poema:

LO QUE LLEVA UN POETA EN LA MOCHILA

A Jorge Riechmann


Lleva yogur para el camaleón
Las tijeras del equinoccio con que sí
Las tijeras del equinoccio con que no
Piedrecillas para el cementerio judío de la piedad
El bulbo del razonamiento
La Historia del Movimiento Obrero de las Hormigas
Una taza para el agua
La llave que abre el sueño de las muchachas dormidas
Los zapatos de Josephine Baker y la herradura de los ladrones
Lleva un puñado de tierra para la almohada
Y es la almohada
Un silbato para encender el brasero
Ruido de nueces para el instante de las semejanzas
Una aldea donde es feliz el calor
Un pasadizo de estrellas hacia el rey del otoño
Un tintero para el himno de la desobediencia
Pan para el pan, eso lleva
Lleva la prosperidad de las repeticiones

JUAN CARLOS MESTRE

Poema incluido en el libro La casa roja (Calambur; Madrid, 2008)
página web del poeta http://www.juancarlosmestre.com/

Foto: www.teatrodelaluna.org