diciembre 30, 2009

FELIZ AÑO PARA TODOS

diciembre 29, 2009

OLGA BERNAD


"Creo en los hombres desesperados, no encuentro otra manera decente de estar en el mundo"

Olga Bernad es licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Zaragoza.
Imagen: desdeldesvan.blogia.com

diciembre 28, 2009

LEÓN FELIPE

León Felipe, que en realidad se llamaba Felipe Camino Galicia de la Rosa, nació en Tábara (Zamora) en 1884. Murió en Ciudad de México en 1968. Tradujo los versos de Walt Whitman. Aunque también escribió piezas de teatro, es recordado por sus poemarios Versos y oraciones del caminante (1920), Drop a Star (1933), La insignia (1936), Pescador de caña (1938), Español del éxodo y del llanto (1939), El gran responsable (1940), El poeta prometeico (1942), Ganarás la luz (1943), Parábola y poesía (1944), Llamadme publicano (1950), El ciervo (1954), Belleza cruel (1958), ¿Qué se hizo del rey don Juan? (1962), Rocinante (1967), Israel (1967) y ¡Oh, este viejo y roto violín! (1968).

Un poema:

COMO TÚ…

Así es mi vida,
piedra,
como tú; como tú,
piedra pequeña;
como tú,
piedra ligera;
como tú,
canto que ruedas
por las calzadas
y por las veredas;
como tú,
guijarro humilde de las carreteras;
como tú,
que en días de tormenta
te hundes
en el cieno de la tierra
y luego
centelleas
bajo los cascos
y bajo las ruedas;
como tú, que no has servido
para ser ni piedra
de una Lonja,
ni piedra de una Audiencia,
ni piedra de un Palacio,
ni piedra de una Iglesia;
como tú,
piedra aventurera;
como tú,
que, tal vez, estás hecha
sólo para una honda,
piedra pequeña
y
ligera…

LEÓN FELIPE
Poema incluido en el libro La poesía española (Francisco Rico; Círculo de Lectores; Barcelona, 1991).

Imagen: educa.madrid.org

diciembre 27, 2009


" Si tú la luz te la has llevado toda,
¿cómo voy a esperar nada del alba?..."

Claudio Rodríguez

Imagen: Edward Weston

diciembre 26, 2009

GUILLERMO CARNERO

Guillermo Carnero (Valencia, 1947) es definido por la crítica como culturalista entre los poetas llamados novísimos o venecianos. Autor de los poemarios Dibujo de la muerte (1967), Libro de horas (1967), Modo y canciones de amor ficticio (1969), Barcelona, mon amour (1970), El sueño de Escipión (1971), Variaciones y figuras sobre un tema de La Bruyère (1974), El azar objetivo (1975), Ensayo de una teoría de la visión, poesía 1966-1977 (1979), Música para fuegos de artificio (1989), Divisibilidad indefinida (1990), Verano inglés (2000), Espejo de gran niebla (2002), Poemas arqueológicos (2003), Fuente de Médicis (2003) y Cuatro noches romanas (2009).

Un poema:

NOCHE DEL TACTO

En la noche del tacto brota un río de seda
que se remansa y ciñe a su cauce redondo,
pleno de densidad y curvatura,
y duerme complacido como jardín concluso.

No fluye murmurando la amenaza del tiempo
ni se pierde en arena sin orillas:
crece en profundidad, gana en firmeza
al adensar las lindes del reposo.

Con el silencio de la noche viene
el don de la ceguera prodigiosa,
tensión hacia otra luz sin semejanza
que redime las yemas de mis dedos:

mirada más certera y vencedora
dueña de su tranquila certidumbre,
imagen material con su perfil de sangre,
su privilegio de calor erguido,

sin el temible gozo de la vista
que aplaza la tersura de los labios
y tiende en la distancia geometrías de aroma,
una abstracción de pulcritud y aire.

Así, en la oscuridad transfigurada,
a través de mis manos encendidas
veo un país colmado de dulzura
y rico de los dones de la tierra;

declives ascendidos y suaves
-mansión de la delicia del olfato-
en curva y contracurva geminadas
cuya cima se engruesa o desvanece

asintiendo al imán de la espesura
cálida, estremecida en sabor rojo,
crucería de anhelos corporales
líquidos en el sueño y en el labio.

Bosquecillo de sombra iluminada
por la oquedad candente de su cauce,
fronda de azul sosiego
en cuyas aguas caigo recobrado.

GUILLERMO CARNERO
Poema incluido en el libro Verano inglés (Tusquets; Barcelona, 2000).
Imagen: racv.es

diciembre 24, 2009

NAVIDAD

Miro el nacimiento. Tengo diez años, mi padre lo acaba de montar y nosotras atendemos las instrucciones. Tenéis que girar la palanca despacio, nos dice a mi hermana y a mí, cuando le dais la vuelta a la derecha aparece esta luz blanca que simula el sol y es de día, y cuando le dais la vuelta a la izquierda se va escondiendo el sol y aparece la luna; a la vez, se encienden todas estas luces pequeñitas porque al ser de noche las casas de los pastores, el castillo de Herodes y las fogatas se iluminan. Si además apretamos este botón el agua sale de las montañas y el río empieza a moverse. Toda la plataforma estaba cubierta de musgo y trozos de corcho, había arena y las montañas habían sido construidas de escayola, forradas con un saco de pita marrón en el que se mantenían las ovejas y por donde llegaban, siguiendo la estrella, los Reyes Magos. Nosotras no decíamos nada, la emoción nos agarraba la garganta y las manos temblorosas, que por turnos, giraban la manivela a derecha y a izquierda. Por las tardes, cuando volvíamos del colegio, mi madre, envuelta en una manta, nos miraba desde el sillón en el que estaba tumbaba y a ratos nos decía: Parad un poco, dejad descansar al día y la noche.
Ahora, cuando miro los nacimientos enormes de los centros comerciales o de las iglesias, siempre me doy una vuelta alrededor en busca de una manivela que girar. Pero no la encuentro. Las luces modernas, intermitentes y cantarinas, llevan una carga de nostalgia, de dolor, de esa tristeza azul que huele a mandarina y sabe a castañas cocidas con anís. Los paquetes de regalos llevan la voz de mi madre atada con cintas de abrazos y besos, llega desde una cama en la que nos metíamos con ella a desenvolver la ilusión.


María Jesús Silva
Imagen: farm4.static.flickr.com/3122/3127697646_ffff4

diciembre 23, 2009

JUAN GELMAN


"Desaparecen los dictadores de la escena y aparecen, inmediatamente, los organizadores del olvido".


Juan Gelman, poeta argentino.

diciembre 22, 2009

FRIEDRICH NIETZSCHE

Friedrich Nietzsche (Röcken, 1844 – Weimar, 1900), poeta y filósofo, es uno de los pensadores más originales de la Historia. Lector apasionado de Arthur Schopenhauer y amigo intermitente del compositor Richard Wagner, entre sus obras destacan Humano, demasiado humano (1878), La gaya ciencia (1882), Así habló Zaratustra (1883), La genealogía de la moral (1887), El Anticristo (1888), El crepúsculo de los ídolos (1889) o Ecce homo (1889).

Un fragmento de Así habló Zaratustra:

DE LOS PREDICADORES DE LA MUERTE

Hay predicadores de la muerte: y la tierra está llena de seres a quienes hay que predicar que se alejen de la vida.
Llena está la tierra de superfluos, corrompida está la vida por los demasiados. ¡Ojalá los saque alguien de esta vida con el atractivo de la “vida eterna”!
“Amarillos”: así se llama a los predicadores de la muerte, o “negros”. Pero yo quiero mostrároslos todavía con otros colores.
Ahí están los seres terribles, que llevan dentro de sí el animal de presa y no pueden elegir más que placeres o autolaceración. E incluso sus placeres continúan siendo autolaceración.
Aún no han llegado ni siquiera a ser hombres, esos seres terribles: ¡ojalá prediquen el abandono de la vida, y ellos mismos se vayan a la otra!
Ahí están los turberculosos del ama: apenas han nacido, y ya han comenzado a morir, y ansían doctrinas de fatiga y de renuncia.
¡Querrían estar muertos, y nosotros deberíamos aprobar su voluntad! ¡Guardémonos de resucitar a esos muertos y de lastimar a esos ataúdes vivientes!
Si encuentran un enfermo, o un anciano, o un cadáver, en seguida dicen: “¡La vida está refutada!”
Pero sólo están refutados ellos, y sus ojos, que no ven más que un solo rostro en la existencia.
Envueltos en espesa melancolía, y ávidos de los pequeños incidentes que ocasionan la muerte: así es como aguardan, con los dientes apretados.
O: extienden la mano hacia las confituras y, al hacerlo, se burlan de su niñería: penden de esa caña de paja que es su vida y se burlan de seguir todavía pendientes de una caña de paja.
Su sabiduría dice: “¡Tonto es el que continúa viviendo, mas también nosotros somos así de tontos! ¡Y esta es la cosa más tonta en la vida!
“La vida no es más que sufrimiento” –esto dicen otros, y no mienten: ¡Así, pues, procurad que acabe esa vida que no es más que sufrimiento!
Y diga así la enseñanza de vuestra virtud: “¡Tú debes matarte a ti mismo! ¡Tú debes quitarte de en medio a ti mismo!”
“La voluptuosidad es pecado –así dicen los unos, que predican la muerte-, ¡apartémonos y no engendremos hijos!”
“Dar a luz es cosa ardua –dicen los otros-, ¿para qué dar a luz? ¡No se da a luz más que seres desgraciados!” Y también éstos son predicadores de la muerte.
“Compasión es lo que hace falta –así dicen los terceros. ¡Tomad lo que yo tengo! ¡Tomad lo que yo soy! ¡Tanto menos me atará así la vida!”
Si fueran compasivos de verdad, quitarían a sus prójimos el gusto de la vida. Ser malvados –esa sería su verdadera bondad.
Pero ellos quieren librarse de la vida: ¡qué les importa el que, con sus cadenas y sus regalos, aten a otros más fuertemente todavía!
Y también vosotros, para quienes la vida es trabajo salvaje e inquietud: ¿no estáis muy cansados de la vida? ¿No estáis muy maduros para la predicación de la muerte?
Todos vosotros que amáis el trabajo salvaje y lo rápido, nuevo, extraño –os soportáis mal a vosotros mismos, vuestra diligencia es huida y voluntad de olvidarse a sí mismo.
Si creyeseis más en la vida, os lanzaríais menos al instante. ¡Pero no tenéis en vosotros bastante contenido para la espera –y ni siquiera para la pereza!
Por todas partes resuena la voz de quienes predican la muerte: y la tierra está llena de seres a quienes hay que predicar la muerte.
O “la vida eterna”: para mí esto es lo mismo –¡con tal de que se marchen pronto a ella!
Así habló Zaratustra.

FRIEDRICH NIETZSCHE
Fragmento del libro Así habló Zaratustra (Alianza Editorial; Madrid, 1972). Traducción: Andrés Sánchez Pascual.
Imagen: home.planet.nl

diciembre 20, 2009

MÚSICA EN ÍTACA (1)

CHET BAKER

“Se mete entonces en el abismo de los estupefacientes, una sima que ya había acogido a los principales jazzmen de la época: Charlie Parker, John Coltrane, Miles Davis… La morfina y la heroína adormecen sus ingenios. Parker sucumbe, Davis renace y Coltrane opta por el misticismo mientras Chet Baker debe comerciar para costearse su calvario. Conoce varias cárceles americanas, inglesas e italianas. Lo peor le ocurre en los años sesenta. Se pelea con unos narcotraficantes que le rompen los dientes. Adicto, en la indigencia, pasa aproximadamente una década sin poder tocar la trompeta. La intervención amistosa de Dizzy Gillespie, que lo ayuda a desintoxicarse, es vital en medio de tantas historias sórdidas. Se coloca una dentadura postiza y regresa a los escenarios de las pequeñas salas europeas. El público lo apoya incluso si decide interpretar temas navideños en el disco Silent nights. Hay quienes aseguran que ha perdido el fulgor de los mejores tiempos, pero las grabaciones recogen una angustia perezosa que se arrastra en los compases y resume bien la biografía del músico. Da la impresión de que escuchamos al hermano blanco de Billie Holiday. No en vano edita un álbum que se titula Chet is black!”

FRANCISCO JAVIER IRAZOKI
(Fragmento del libro La nota rota; Hiperión, 2009)

diciembre 18, 2009

LOS ESCRITORES Y EL CUESTIONARIO PROUST: ROBERTO HERRERO (4)

- ¿Cuál es para ti la mayor desgracia?
- Morir después que la persona amada.

- ¿Dónde te gustaría vivir?
- La vida se encarga de ese tema sin dar cuentas a nadie.

- ¿Cuál es para ti la alegría terrenal más perfecta?
- Una tarde de lluvia y una caricia inesperada.

- ¿Qué fallo perdonas más fácilmente?
- Los míos.

- Tu héroe de ficción preferido.
- Tres: los Reyes Magos.

- Tu personaje histórico preferido.
- El soldado desconocido.

- Tu heroína real preferida.
- Hay demasiados héroes en este cuestionario.

- Tu heroína preferida de la literatura.
- ¡Y dale!, bueno, no sé si es una heroína precisamente, pero Lady Macbeth se hace querer.

- Tu pintor favorito.
- Goya y sus delirios.

- Tu compositor preferido.
- Con Bach me desvirgué musicalmente.

- ¿Qué cualidad aprecias más en un hombre?
- Que, a ser posible, no sea imbécil.

- ¿Qué cualidad aprecias más en una mujer?
- Que, a ser posible, no sea imbécila.

- Tu virtud preferida.
- ¿Puedo mentir?

- Tu actividad preferida.
- Imaginar.

- ¿Quién o qué te hubiera gustado ser?
- El que no soy.

- La característica principal de tu carácter.
- El optimismo disimulado.

- ¿Qué aprecias más de los amigos?
- Que lo sean de verdad. ¡Y que me aguanten!

- Tu mayor fallo.
- No acabar casi nunca lo que empiezo.

- Tu sueño de felicidad.
- Ser feliz.

- ¿Qué te gustaría ser?
- Ver cinco respuestas más arriba.

- Tu color favorito.
- El de nube de tormenta.

- Tu flor favorita.
- La amapola.

- Tu pájaro favorito.
- El que se escapa de la jaula.

- Tu escritor favorito.
- Shakespeare nos lo pone jodido, para qué engañarnos.

- Tu poeta favorito.
- Un trozo de Félix Grande, el de “Las rubaiyatas de Horacio Martín”.

- Tus héroes en la actualidad.
- Los que se juegan la vida por acabar con la panda de asesinos de ETA.

- Tus heroínas en la historia.
- Todas las madres que han ido recogiendo los cadáveres de sus hijos, guerra tras guerra.

- Tu nombre favorito.
- Laura.

- ¿Qué aborreces por encima de todo?
- La maldad. Y no sólo la gratuita, también la cobrada. ¡Y la gente que maltrata a los animales!

- ¿Qué figuras históricas aborreces más?
- Las que pudiendo hacer un favor a la humanidad pegándose un tiro cuando eran unos críos, no lo hicieron. Véase Hitler, Stalin... en versión pretérita. Y para la historia de pasado mañana, entre otros muchos, Castro o la interminable lista de sátrapas africanos. Todos ellos aún vivos y jodiendo.

- ¿Qué méritos militares aprecias más?
- Salir el primero de una de esas lanchas de desembarco, teniendo a mil tíos enfrente disparándote.

- ¿Qué reformas admiras más?
- La agraria. Me recuerda a Godot.

- ¿Qué don natural te gustaría poseer?
- ¿La inmortalidad se admite como natural?

- ¿Cómo te gustaría morir?
- Está respondida. Pero si no hay más remedio, ni muy sano, ni demasiado hecho polvo.

- Tu actual estado de ánimo.
- Alegre, sólo queda una pregunta.

- Tu lema.
- En sobre cerrado.

Fotografía: Barbara Loyer

diciembre 17, 2009

ROSA CHACEL



Rosa Chacel (Valladolid, 1898 – Madrid, 1994) es sobradamente conocida en su faceta de novelista. Sus volúmenes de narrativa Estación de ida y vuelta (1930), Teresa (1941), Memorias de Leticia Valle (1945), La sinrazón (1960), Barrio de Maravillas (1976), Novelas antes de tiempo (1981), Acrópolis (1984) y Ciencias naturales (1988) son ya clásicos del siglo XX. Pero no deben ser olvidados los libros de poemas A la orilla de un pozo (1936), Versos prohibidos (1978) o Poesía, 1931-1991 (1992).

Un poema:

LA CULPA

Tarde en el zoo de La Plata

La culpa se levanta al caer de la tarde,
la oscuridad la alumbra,
el ocaso es su aurora…

Se empieza a oír la sombra desde lejos
cuando el cielo está limpio aún sobre los árboles
como una pampa verdeazul, intacta,
y el silencio recorre
los quietos laberintos de arrayanes.

Llegará el sueño: alerta está el insomnio.
Antes que caiga la cortina oscura,
gritad al menos, hombres,
como el pavón metálico que grazna su lamento
desgarrado en la rama de la araucaria.
Gritad con voces múltiples,
piad entre la enredadera,
entre las hiedras y rosales trepadores.
Buscad refugio en las glicinas
con los gorriones y zorzales
porque avanza la onda de la noche
y su ausencia de luz,
y su implacable huésped
de suaves pasos, el peligro…

ROSA CHACEL
Poema incluido en el libro Versos prohibidos (Tusquets; Barcelona, 1978).

Imagen: elmundo.es

diciembre 16, 2009

DORA MAAR


Henriette Theodora Markovitch, más comocida como Dora Maar (1907-1997). Pintora, fotógrafa y escultora.
Picasso, su secretario Jaime Sabartés y el poeta Paul Éluard charlan apaciblemente en una mesa del café Deux Magots de París. Frente a ellos, una bella mujer morena y elegante juguetea con una navaja con la que hace muescas en la mesa. A menudo se corta y la sangre brota a través de sus guantes negros con rosas bordadas. La escena causó tal impacto al pintor que inmediatamente quiso saludarla. Éluard, que la conocía, hizo las presentaciones. Picasso había cumplido 55 años.
Así entró Dora Maar en la vida del artista. A partir de entonces Picasso la visitó a menudo e iniciaron una relación larga, intensa y apasionada. Dora Maar inicia en Barcelona su etapa de fotografía social; retrata la pobreza, la desesperación. Poco después cambia radicalmente de objetivo, Bataille le presenta a André Bretón y Dora Maar se adhiere al grupo surrealista. Picasso no fue ajeno a ello. A partir de entonces Dora se convierte en una musa del pintor, que la retrata una y mil veces. Siguieron viéndose esporádicamente hasta 1946, fecha en la que rompieron definitivamente. Picasso le regaló como despedida una casa en Ménerbes, en la Provenza francesa: Dora Maar, herida en lo más profundo, sufrió una grave depresión y tuvo que internarse en un psiquiátrico. Cuando mejoró, Dora entró en una fase mística y se recluyó en su casa de París con sus recuerdos y las obras de Picasso. Murió en 1997, a los 90 años , dejando para la posteridad una frase lapidaria : "Yo no fui la amante de Picasso; él sólo fue mi amo".


Imagen 1: http://www.indexarte.com/

Imagen 2: Retrato de Dora Maar, Picasso

diciembre 15, 2009

MANUEL VICENT



Manuel Vicent (Villavieja, Castellón, 1936) ha publicado, entre otras muchas obras literarias, García Lorca (1969), El anarquista coronado de adelfas (1979), Daguerrotipos (1984), Balada de Caín (1987), A favor del placer (1993), Del café Gijón a Ítaca (1994), No pongas tus sucias manos sobre Mozart (1995), Tranvía a la Malvarrosa (1997), Jardín de Villa Valeria (1999), La muerte bebe en vaso largo (2000), Antitauromaquia (2001), La novia de Matisse (2001), Cuerpos sucesivos (2003), Retratos (2005), El cuerpo y las olas (2007) y León de ojos verdes (2008).

Una columna:

EL TERROR

El terror tiene un carácter sagrado y sus víctimas son siempre propiciatorias. Cuando hoy se produce un atentado sangriento hay que pensar en un dios moderno que acaba de pedir su diaria ración de carne. Este dios tan voraz no es distinto de aquellos que en la antigüedad exigían sacrificios humanos en altares de piedra labrada, si bien ahora las aras están en cualquier esquina del asfalto y detrás de ellas no se eleva la pirámide, sino un cuartel de la policía o un centro comercial que le sirve de retablo. Terror se deriva de tierra. Es una sensación primigenia que penetra en el interior de los hombres y de los animales por la raíz de los pies, hace vibrar la pelvis, causa un vacío en las vísceras y entonces, como reacción, se produce la estampida antes de que sus efectos lleguen al cerebro. Terror es la voz latina que equivale al pánico de los griegos: ese sentimiento del dios Pan, guardián del Todo, que adentraba a los mortales en el corazón del bosque tocando el caramillo y allí los envolvía con la pulsión estremecedora de la naturaleza. El Todo segrega un excipiente que es el fanatismo y de este veneno beben los oficiantes antes de comenzar la liturgia. Los terroristas poseen un talante religioso. Sus verdaderos colegas son aquellos brujos, sacerdotes e inquisidores que, sintiéndose representantes de una deidad carnicera, le ofrecían sacrificios cada día para aplacarla. En honor del sol, de la lluvia, de los genios que habitan en la cumbre de los montes, de los ídolos que simbolizan la identidad de una tribu, de la idea abstracta que sintetiza una patria o una raza, han sido destripadas infinitas criaturas y sus entrañas ofrecidas a estos poderes sobrenaturales por unos encargados del culto que antes llevaban el puñal de oro bajo bordadas vestiduras y ahora van con chubasquero y metralleta y manejan la dinamita como la mirra. El nacionalismo adopta a veces la imagen de un dios terrible de la naturaleza. A él se sacrifican víctimas anónimas a cargo de unos matarifes sagrados en un ritual que no ha variado desde la noche de los tiempos.

MANUEL VICENT
Texto incluido en el libro A favor del placer (El País Aguilar; Madrid, 1993).
Imagen: criticadexeneros

diciembre 14, 2009


Si no esperase nada
no habría decepción,
pero espero que agites tus manos
y me digas adiós mientras me alejo
con frío,
por la delgada línea de hierro.

Me decepciono
cuando me abandonas
bajo el edredón
y vuelves a dormir.

Mi tren arranca
y se baten las manos sin rostro
que no son las tuyas
que no conozco.

Texto y fotografía
: María Jesús Silva

diciembre 13, 2009

Uno de mis tangos preferidos. Recomiendo la película "Esencia de mujer" de Martin Brest, donde Al Pacino, interpretando a un ciego, baila este tango.

diciembre 12, 2009

W. B. YEATS

William Butler Yeats (Dublín, 1865 – Roquebrune-Cap-Martin, Francia, 1939) recibió el Premio Nobel de Literatura en 1923. Fue senador y tuvo al poeta norteamericano Ezra Pound como secretario personal. Además de libros de poemas (Los cisnes salvajes de Coole, Responsabilidades, El casco verde, etc.) que renovaron la poesía irlandesa, escribió varias obras de teatro. En España ha destacado la muy cuidada selección que de su obra poética hizo la editorial Siruela.

Un poema:

LOS NUEVOS ROSTROS

Si tú, que ya eres vieja, murieses primero,
Ni la catalpa ni el fragante tilo
Oirían mi pie lleno de vida, ni pisaré el lugar
Donde forjamos lo que romperá los dientes del Tiempo.
Deja que los nuevos rostros gasten las bromas que quieran
En las viejas estancias; la noche puede superar al día;
Vagan nuestras sombras sobre la callada grava del jardín,
Y los vivos parecen aún más quiméricos que ellas.

W. B. YEATS
Poema incluido en el libro Antología poética (Siruela; Madrid, 1991).
Traducción: Manuel Soto.

Imagen: courses.essex.ac.uk

diciembre 11, 2009

UN POEMA DE HASIER LARRETXEA


A Vik Muniz


Niños
sin nombre de niños.
Sin ser
niños.


Niños,
escombro de miércoles, niños
de ceniza.


Niños de luz regulada
en las mejillas de niños
deshechos,
niños de desperdicios
del carnaval barrido
por niños;
huesos de niños
que ni son
ni están
niños.


Niños de hueso necesitando
tocar carne de niños,
favelas de niños,
atravesar tendones de niños,
perforar cráneos de niños,
que yacen niños,
que se erigen niños,
sin una partida de nacimiento,
ni niñez.


Niños muertos,
niños fusil.

HASIER LARRETXEA.
Fotografía: María Jesús Silva.

diciembre 10, 2009

ARMAND GATTI EN ESPAÑOL

pincha la imagen para ampliarla

La editorial madrileña Demipage, dirigida por David Villanueva, acaba de publicar Antología, un libro que recoge los principales poemas del dramaturgo francés Armand Gatti. El volumen, prologado y traducido por Francisco Javier Irazoki, da a conocer por primera vez en España el conjunto de versos de un autor que es ya un clásico indiscutible en Francia. Gatti ha destacado también como cineasta. Dos de sus películas (L´enclos y El otro Cristóbal) fueron premiadas en el Festival de Cannes.

diciembre 09, 2009

ANTONIO LEAL

Antonio Leal (Chetumal, Quintana Roo, 1952). Estudió Sociología en la Universidad Nacional Autónoma de México. Miembro fundador del Taller Literario de Juan José Arreola, becario de poesía del Centro Mexicano de Escritores, publicó su libro Duramar (1981) en la Universidad Nacional Autónoma de México; Canto Diverso, Editorial La Tinta del Alcatraz, Toluca, Estado de México, 1995; Los cantos de Duramar, editado por el Comité de los Festejos del Centenario de la ciudad de Chetumal, 1998; Poemas Provinciales, Editorial El Taller del Poeta, Pontevedra, España 2004.


De su nuevo libro de poemas titulado Thalassa dejo un poema.

DÍA LUNAR

allí he oído a las sirenas cantándose unas a otras.
No creo que canten para mí.
T.S Eliot

Día lunar, día mandala, larva
de un dios que encabalga las hinchadas
olas. Gajos de luz, deshilachadas
horas donde navega el alma torva.
En áncoras de luz, ora proterva,
es el día que avanza en marejadas,
sólo de sí, juntando malheridas,
que mellan en el fondo y nadie observa.
Dies irae de la diosa arcana
de los senderos de la Luna rala,
acaso hembra menguante, pez, sirena:
es ella quien peina su cabellera
espesa y vaticina en la escollera:
¡solo y sin naves, Ulises regresa!

ANTONIO LEAL. Del libro Thalassa, Prólogo. José Emilio Pacheco, Ed. Siglo XXI Editores, México, 2008.

Os dejo el prólogo del libro escrito por José Emilio Pacheco que merece la pena leer.

PRÓLOGO:
La mar es el morir, pero antes, después y al mismo tiempo es la vida, la historia, el tiempo, la poesía. En "Thalassa" Antonio Leal une el Caribe con el Mediterráneo, hace su propio océano navegable con la luz de un idioma poético que se vuelve como ola y como llama.

Alabanza del mar y la poesía, "Thalassa" canta a las sirenas que a su vez cantan para el navegante y para el náufrago. Diosas de la noche, reinas de las olas, las sirenas descienden de la Luna. Son la imagen eterna del deseo y la poesía. Están allí en el agua y en la arena para ser vistas y escuchadas---pero jamás serán nuestras ni de nadie.

Diálogo con las grandes aguas y con las grandes tradiciones poéticas, "Thalassa" va de Ítaca a Chetumal, de la guerra de Troya al terrorismo que baña de sangre nuestros días, nuestros fugaces y feroces días.

La mano que ha escrito este poema es la mano de Orfeo. Orfeo que llega a las playas eternas de la luz y encuentra al paraíso profanado y el santuario para las tortugas convertido en hotel de lujo.

"Thalassa" es el gran canto del mundo marino, del Caribe mexicano y del Mare Nostrum de los mitos universales. Hay que leer, y sobre todo releer, este gran poema. Hay que admirar sin reserva lo que Antonio Leal ha logrado en este oleaje de palabras.

José Emilio Pacheco

diciembre 07, 2009

ANTONIO MACHADO




Antonio Machado (Sevilla, 1875 – Collioure, Francia, 1939), poeta y dramaturgo (escribió con su hermano Manuel Machado varias piezas teatrales), es uno de los autores más relevantes de la Generación de 98. Sobresalen sus poemarios Soledades (1903), Soledades, galerías y otros poemas (1907), Campos de Castilla (1912) y Nuevas canciones (1924). Defensor de la Segunda República española, murió en el exilio.

Un poema:

DEL PASADO EFÍMERO

Este hombre del casino provinciano
que vio a Carancha recibir un día,
tiene mustia la tez, el pelo cano,
ojos velados por melancolía;
bajo el bigote gris, labios de hastío,
y una triste expresión, que no es tristeza,
sino algo más y menos: el vacío
del mundo en la oquedad de su cabeza.
Aún luce de corinto terciopelo
chaqueta y pantalón abotinado,
y un cordobés color de caramelo,
pulido y torneado.
Tres veces heredó; tres ha perdido
al monte su caudal; dos ha enviudado.
Sólo se anima ante el azar prohibido,
sobre el verde tapete reclinado,
o al evocar la tarde de un torero,
la suerte de un tahúr, o si alguien cuenta
la hazaña de un gallardo bandolero,
o la proeza de un matón, sangrienta.
Bosteza de política banales
dicterios al gobierno reaccionario,
y augura que vendrán los liberales,
cual torna la cigüeña al campanario.
Un poco labrador, del cielo aguarda
y al cielo teme; alguna vez suspira,
pensando en su olivar, y al cielo mira
con ojo inquieto, si la lluvia tarda.
Lo demás, taciturno, hipocondríaco,
prisionero en la Arcadia del presente,
le aburre; sólo el humo del tabaco
simula algunas sombras en su frente.
Este hombre no es de ayer ni es de mañana,
sino de nunca; de la cepa hispana
no es el fruto maduro ni podrido,
es una fruta vana
de aquella España que pasó y no ha sido,
esa que hoy tiene la cabeza cana.

ANTONIO MACHADO
Poema incluido en el libro Poesía (Edad; Madrid, 1979).
Imagen: blog.editorialcm.es (última foto que se conserva del poeta)

diciembre 05, 2009

AUXILIADORA DELGADO


"Si un cuerpo pierde su raíz pierde su norte, y con él la capacidad de ser la protagonista de su vida"

Auxiliadora Delgado, responsable del Banco de Semillas de Amayuelas.
Imagen: bligoo.com

diciembre 03, 2009

LOS ESCRITORES Y EL CUESTIONARIO PROUST: JUAN MARTÍNEZ DE LAS RIVAS (3)

- ¿Cuál es para ti la mayor desgracia?
- Me afectan en particular los daños a mis hijos, pero esta pregunta es difícil de contestar a poca imaginación que se ponga: demasiadas posibilidades terribles se agolpan a competir en la mente. Creo que comparar su poder aniquilador sería un ejercicio frívolo, un innecesario concurso de infortunios. Me abstengo de elegir, pero una desventura grande y que incrementa la intensidad de cualquier padecimiento es no saber vivir en la adversidad.

- ¿Dónde te gustaría vivir?
- Quisiera alternar dos lugares, a la manera de las cigüeñas, para echar uno de menos y reencontrarlo. ¿Parece mucho pedir?: pues también quisiera desde esos lugares poderme llegar paseando a visitar en sus ciudades lejanas a todos mis amigos.


- ¿Cuál es para ti la alegría terrenal más perfecta?
- La que mezcla humor y amor. Por ejemplo, la que percibo en el cariño con que mis hijos -en particular mi hija de doce años, que es ya una aguda monologuista- se burlan de mí, imitándome en mis actuaciones risibles y recontando mis rarezas.

- ¿Qué fallo perdonas más fácilmente?
- Déjame que pregunte en casa si existe tal cosa como fallos que yo perdone fácilmente y ya contestaré en el próximo cuestionario.

- Tu héroe de ficción preferido.
- De joven simpaticé sobre todo con las angustias de David Balfour (“Secuestrado”, de Stevenson) y de Cósimo Piovasco de Rondò (“El barón rampante”, de Calvino) y creo que ya no voy a destituirlos como mis inconformistas de cabecera.

- Tu personaje histórico preferido.
- Lorenzo de Medici, el magnífico.

- Tu pintor favorito.
- William Turner.

- Tu compositor favorito.
- Thelonious Monk.

- ¿Qué cualidad aprecias más en hombres y mujeres?
- El optimismo.

- Tu virtud preferida.
- Es posible que tenga algunas virtudes, pero no me acaban de entusiasmar las que me han tocado. Creo que, de haber podido, habría elegido otras.

- Tu actividad preferida.
- Un pasatiempo placentero que carece de nombre. No creo que se le pueda llamar meditación, que suena a cosa disciplinada y grave. Es un juego sin reglas, mezcla de pensar sin propósito razonable, fantasear y buscar algo sin saber qué. Se me da bastante bien, pero es que tengo mucha práctica.

- ¿Quién o qué te hubiera gustado ser?
- Quisiera desenfundarme ocasionalmente de mi persona. Me resulto un poco fatigante en ocasiones y me despejaría alojarme por temporadas en otros.

- La característica principal de tu carácter.
- Cierta, crónica pero llevadera, disconformidad conmigo.

- ¿Qué aprecias más de los amigos?
- Lo normal: que guisen bien, que den consejos sabios, que esperen grandes cosas de mí, que su cercanía mejore mi humor, que sus mujeres o maridos no me cojan manía…: esas cosillas.

- Tu mayor fallo.
- ¿El egoísmo cuenta como fallo?

- Tu sueño de felicidad.
- La idea de felicidad no me resulta práctica para la vida corriente. La encuentro demasiado elevada y libresca, un poco como la Inmanencia, el Eterno Retorno o el No Ser. Me desenvuelvo mejor en grados más pedestres y transitorios de la exaltación anímica, como la alegría espontánea, la satisfacción motivada y la euforia pasajera causada por accidentes benéficos. Pienso que una dificultad para alcanzar la felicidad puede radicarse precisamente en su búsqueda, porque nuestras personas ansiosas de dicha se convierten en impedimentos para hallarla. Por mi parte, creo que si un día me topara con un pedazo grande de felicidad abandonado en la acera, por ejemplo, no me atrevería, por aprensión, ni a tocarlo.

- ¿Qué te gustaría ser?
- Tengo quejas de cómo soy, pero no de lo que soy. Me considero afortunado.


- Tu color favorito.
- El de la piel humana.

- Tu flor favorita.
- La del saúco, por su olor.

- Tu escritor favorito.
- Los libros que más disfruto son los que me muestran visiones desconocidas. Quisiera haber aprendido algo de escritores como Céline, Agota Kristof, Tobías Wolff, Harold Brodkey, Philip Roth o Diego Torres Villarroel, entre otros muchos, pero si tuviera que escoger una sola lectura necesaria para la vida que recomendar a un semejante no dudaría en proponer Si esto es un hombre, de Primo Levi.

- Tu poeta favorito.
- El que escribió, dibujando una escalera con estas seis palabras, “Voy a amarte hasta volverme transparente”.

- Tus héroes en la actualidad.
- Los desempleados (personas a veces bruscamente desprovistas de identidad económica y social) y los inmigrantes con empleos subalternos, a los que desposeemos de sus nombres originales y los renombramos con motes y castellanizaciones risibles, sólo por nuestra vergonzosa desgana de pronunciar lo extraño. También son héroes muchos enfermos, quizá en especial los psíquicos, y los escritores inéditos en busca de editor. En menor escala, cada uno de nosotros es un héroe, aunque sólo sea por soportarse.

- Tu nombre favorito.
- ¿Sólo uno? Carla me gusta mucho.

- ¿Qué aborreces por encima de todo?
- El aborrecimiento como costumbre. Intento restringirme en el uso de palabras extremas, como el verbo odiar, tan de moda ahora, incluso entre los niños. Me parece moralmente antihigiénico. Aborrezco sólo los venenos, si me da la lengua para distinguirlos.

- ¿Qué figuras históricas aborreces más?
- No aborrezco a muertos. Pisotear tumbas es fácil, pero no lo encuentro provechoso ni honrado. La rebeldía debe manifestarse en el momento de la injusticia, a tiempo de reducir padecimientos de víctimas. No creo en la protesta conmemorativa o retrospectiva. De haber negado el saludo o saboteado a Mao, a Hitler o a Stalin me sentiría hoy satisfecho, pero llego tarde para hacerles un desplante ahora. Además, el mal ya está en otra parte: miremos allí, si nos asiste la lucidez.

- ¿Qué méritos militares admiras más?
- La liberación de rehenes sin heridos ni muertos.

- ¿Qué reformas admiras más?
- Las que concilian épocas y visiones dispares con el menor número de damnificados.

- ¿Qué don natural te gustaría poseer?
- ¿Otra vez puedo pedir lo que quiera?: a menudo, al final de la tarde, por un par de horas, me gustaría sentarme al piano con soltura y entusiasmo, y sin temor al fallo tocar y cantar una música gruesa, sentimental, hilarante y bailable (como se deduce de esta pretensión, no sé sacar música ni de la armónica).

- ¿Cómo te gustaría morir?
- Quizá no me importaría tanto el modo si pudiera luego contarlo, es decir, investigarlo o humorizarlo. Si resultara cierto que morir es no poder contarlo, preferiría no enterarme de los detalles.

- Tu actual estado de ánimo.
- Tan inestable que se ha esfumado al percibir que lo estaba observando.

- Tu lema.
- El de esta última hora de la tarde viene siendo: “Engáñate tanto como te desengañes”, pero para diario me quedaría con el más consistente que conozco: Vita brevis, ars longa.

Foto: Monika Martínez de las Rivas

diciembre 01, 2009

CINTA TRANSPORTADORA, de ÁNGEL PETISME


Cinta transportadora
Ángel Petisme
Premio Internacional de poesía “Claudio Rodríguez”, Hiperión 2009


Trasparentepor Esteban Gutiérrez Gómez

No sé ustedes, pero yo no creo en las casualidades. Y menos en lo que respecta al mundo del fatum. Así que, no es casual que andase yo disfrutando de la relectura de Las ciudades invisibles de Italo Calvino cuando MJ dejó este poemario sobre mi regazo. “Te gustará”, dijo, y lo guardé en la cartera de los viajes diarios en tren hasta Madrid. Así las cosas, yo leyendo y viajando, no ocurrió otra cosa que esa que sucede cuando un poemario cala el alma: disfrutar, dejar pasar estaciones, meditar.
Cinta transportadora es un compendio de reflexiones silenciadas que Ángel Petisme provoca en el lector. Las descripciones que contiene de ciudades, buscan situar la mente del lector en el lugar idóneo para recibir el “encargo”. El “encargo” puede tardar en manifestarse, pero llegará, porque la espiritualidad depositada en los versos o las líneas de los poemas, los pensamientos íntimos, de deseo, son cargas de profundidad que buscan el alma del lector.
La cinta trasportadora de Petisme es de plástico trasparente, nos deja ver el vacío tras el amor, nos deja contemplar el espíritu viajero de su autor, ese soplo de vida que hace que sólo se sienta extranjero en su propia tierra (Boulevard Che Guevara), el único sitio en el que la cabeza atenaza al corazón (Mapa de besos).
La libertad es siempre una tierra por conquistar, Ángel.
Viajar es guardar tesoros en el alma.
Sí. Viajar puede ser huir. Viajar puede ser un deber. A veces, viajar es un sueño. Los escritores deben viajar y luego deben escribir (Moleskine) para contarnos, para transportarnos, para hacernos pensar. Porque “somos memoria y ámbar de aquello que leemos y viajamos” (Sturm und drang), porque lo más preciado de los viajes lo guardamos dentro, tras la retina, y cuánto me acuerdo de aquellos que lamentablemente no pueden ver, y lo siento mucho más por aquellos que aún viendo, no saben disfrutar, no saben guardar.
La poesía de Ángel Petisme abre la mente. Como esas flores carnívoras, se vale de su vistosidad para atraparte, para hacerte suyo. No será humano quién después de leer el poema de la página 32 (Quería arrancarle unas gotas de rocío al siglo XX...) no sienta rugir su corazón e intente recuperar al niño que lleva dentro.
Te quema, sí, pero te dejas arder.
Muy próximo a la poesía del silencio, con una rica economía de medios, la descripción de las ciudades por la que transita el poemario de Ángel Petisme, busca la reflexión de forma medida, intencionada.
Exactamente igual que con Las ciudades invisibles de Italo Calvino.


No es casualidad,
las casualidades, ya saben,
no existen.



BUDAPEST
Tú eres la dueña de las palabras, amor mío,
la que vierte en los labios el vino de Tokaj
y la lluvia harapienta
en las cajas de música
de la calle Dohány.
La que respira en los puentes
bajo el Danubio rojo,
la que construye nidos
en los huecos de las palabras,
la que ahuyenta los miedos
en los desfiladeros del Ejército Rojo.
La que trae vida insólita
y brisa cálida de silencios.
Tú eres Buda y yo Pest,
en la orilla derecha de la melancolía.

Cuando regrese de la niebla, cariño,
dame un beso de tornillo
en la Iglesia de San Matías
y veintinueve más en el Funicular.
¿Me harás olvidar que no soy inmortal?
¿Me enseñarás de nuevo a beber de tus labios
y ante tanta belleza
dejar de llorar como un pájaro de opio?

-El invierno es frío pero corto en Budapest,
pronto podremos alquilar dos bicicletas
en la isla de Csepel- me dijiste.

AUTOPISTA A BERLÍN

Tengo deseo, siento nostalgia del deseo.
Disfrutar de la luz y los soles del Mundo,
del esplendor de la tristeza
y el testimonio de la antigüedad.
Siento deseos de desaparecer,
de fugarme contigo
a los mapas sin tiempo.
Sed del espíritu,
cervezas al mediodía
en Friedrichshain,
dejar de ser mi sombra,
repoblar de fantasmas
nuestra imaginación,
palpando la alegría
de verte respirar.
CINTA TRANSPORTADORA
Mi corazón es una tarjeta de embarque
a un cruce de caminos del círculo polar,
a un Gran Silencio que me busca los labios.
Sin gallos que le despierten,

sin kiwis al desayuno. Sin piedad.


Mi corazón es un fósil astral.
Una maleta no reclamada
que gira en la cinta transportadora




CINTA TRANSPORTADORA
(VII premio internacional “Claudio Rodríguez”)
De Ángel Petisme
(Ed HIPERIÓN, 2009)
Por María Jesús Silva

El poemario se divide en cuatro partes, dos utilizan la técnica del poema con estructura de verso: Last Minute y Overbooking. En las otras dos partes, Jet Lag y Objetos Perdidos, utiliza el poema en prosa con estructura y técnica narrativa.

Todo el libro es un viaje, un recuerdo por los lugares por los que ha pasado y en los que ha vivido. Lugares a los que vuelve en la añoranza, en los que se reencuentra y donde siempre hay una parte de él que permanecerá. En la parte más narrativa los deseos van a la par con los sentimientos que van despertando las ciudades a las que entrega sus horas y sus días. Absorbe todo lo que ofrecen y lo guarda como un regalo especial al que hay que cuidar para que no se deteriore. Sabe que lo vivido es un sueño.

El libro podría resumirse en las figuras retóricas de pensamiento: la Topografía (descripción de un lugar) y el Retrato (descripción moral y física de una persona).

Ej: CINTA TRANSPORTADORA (pág, 11)

Mi corazón es una tarjeta de embarque
a un cruce de caminos del círculo polar,
a un gran Silencio que me busca los labios.

Sin gallos que le despierten,
sin kiwis al desayuno. Sin piedad.
Mi corazón es un fósil astral.
Una maleta no reclamada
que gira en la cinta transportadora.
Aparece también la enumeración.

Ej: MAPA DE BESOS (pág, 35)

Los besos en Zaragoza saben a quinto de Ámbar,
a coliflor de la papelera de Montañana
y a lápiz de labios de esa madame teñida
que regenta el Linares, un bar por San Vicente de Paúl.
La gramola a 50 céntimos dos canciones.
Por los labios del tiempo, besos para tocar la vida. (...)

El epifonema se muestra también en la mayoría de los poemas.

Ej: KENIA (pág, 24)

(...)Niños en todas partes, cascabeles y
música. Un dolor oscuro y ancestral.
Nairobi.

Ej: BOULEVARD CHE GUEVARA (pág, 26)

(...)Nunca me sentí extranjero en Iraq, en Palestina, en Argelia, en Siria,
en Jordania. En cambio sí en Nueva York. Y a veces,
donde más en mi tierra.

Ej: QUERÍA ARRANCARLE ALGUNAS GOTAS DE ROCÍO AL SIGLO XXI

(...)Hasta que la mierda circundante alcance el borde de nuestra copa, sigue guardado
bajo la almohada una pistola de agua y sueños salvajes y cristalinos.

Aparece el símil.
Ej: (pág, 41)

ALGUNAS CIUDADES
como algunas mujeres
te esperan toda la vida.
Y algunas palabras
son bálsamo de tigre
y buena compañía
hasta que te incineran.

Ej: TRANSGAMBIANA (pág, 59)

(...)África negra, enigmática como la sonrisa de Mimí, pobre de solemnidad,
sucia pero hermosa, embriagadora de color y fragancias, con estrellas que
caían de los cielos limpios y constelados del sur, con la lluvia torrencial, (...)

La antítesis o contraste también están presentes.

Ej: BRISTOL (pág, 54)

(…)Cuando me lo dijeron en el This is England, un pub donde te sirven una sidra deliciosa y fresca (sí, has leído bien) una camarera con el cuerpo insolente y los rasgos dulces de Kate Beckinsale, perdí el miedo en mis talones y busqué desde la barra a la fiera de mi niña. (…)

Ej: JENÍN (pág, 52)

(…)Si al menos esta vez nevara en Palestina. Si abriesen la jaula para quedarme. Para no salir. Dí, ojalá fuera una vela en la oscuridad.

La perífrasis o eufenismo se nos muestra claramente en el siguiente poema:

Ej: JUÁREZ (pág, 37)

Yo soy una de esas mujeres,
de las maquiladoras
enterrada en las fosas
del desierto, con una bata azul
y los ojos abiertos.
estrangulada, desmembrada,
Con mordiscos en los pezones
y en la vagina siete puñaladas.
Al sur de Río Grande las calles tienen ojos,
el alma sonajeros y los machos pistola.
Inmenso como el odio el idioma que hablas
esta noche, al bajar del autobús,
y que quise aprender
Yo soy uno de esos nombres
en una cruz rosada
bajo la impunidad de las estrellas.
Entre nosotras y la muerte,
al salir del trabajo, sólo estaba el azar.
En Ciudad Juárez cuando discuten
los maridos dicen a sus mujeres;
Te voy a echar al desierto.
Las preguntas retóricas también están presentes.

Ej: BUDAPEST (pág, 45)

¿Me harás olvidar que no soy inmortal?
¿Me enseñarás de nuevo a beber de tus labios
y ante tanta belleza
dejar de llorar como un pájaro de opio?

LA OTRA ORILLA (pág, 27)

¿Detendrás con tu música la tortura de los condenados?
La optación también aparece.

Ej: AUTOPISTA A BERLÍN

Tengo deseo,
siento nostalgia del deseo.
Disfrutar de la luz y los soles del Mundo,
del esplendor de la tristeza
y el testimonio de la antigüedad.
Siento deseos de desaparecer,
de fugarme contigo
a los mapas sin tiempo.
Sed del espíritu,
cervezas al mediodía
en Friedrichshain,
dejar de ser mi sombra,
repoblar de fantasmas
nuestra imaginación,
palpando la alegría
de verte respirar.

Como Tropo aparece la imagen, en la que no se produce sustitución de un término por otro, ambos coexisten. Así se potencia la idea que nos vamos formando al leer los versos.

Ej: HOSTAL TOKIO (pág, 17)

Morir en sueños
para vivir la vida.
Soñar despierto
para morir sin prisas.
Vivir sonámbulo
para amarte sin plazos.

El tiempo verbal más utilizado en los poemas es el presente histórico. Cuenta un hecho pasado y lo actualiza. También utiliza el pretérito imperfecto y el presente futuro.

La adjetivación es abundante, va desde el adjetivo calificativo al determinativo y al explicativo.

Opinión personal:

Es un poemario dedicado al amor, al amor de las ciudades, de las razas, a las personas en general y a una en particular: Te busco en las mujeres de Jaipur, mi niña, mi secreto desorden(…) en todas las mujeres del planeta te busco. Ángel Petisme se desdobla en cada persona que descubre durante su viaje y la prolonga a través de sus poemas para mostrárnosla. Lo mismo ocurre con las ciudades, parece que conocemos cada rincón de unas calles que nos atrapan en sus versos. El último poema del libro es precisamente una lista de los sitios en los que podríamos encontrarle, junto a las personas que tendría cerca: No iré a buscarte, pero te diré dónde me puedes encontrar, tesoro. Estoy en las Catacumbas de Roma (...) una mujer de 100 años me ha dicho: Ve allí por mí (...) Estoy en Praga (...) Estoy en Sudamérica (...) Estoy en Portugal (...) Ve allí me ha dicho un hombre con una pluma (...). No es un viaje turístico lleno de excursiones exóticas y de noches glamurosas, rodeados de manjares y champán. Es el recorrido por la vida al corazón de las ciudades, de las personas hasta encontrar el alma de aquellos que ignoramos.
Me ha gustado especialmente la capacidad de descripción. Cómo refleja en versos escenas que parecen que sólo se pueden vivir y mirar. Muestra imágenes muy potentes y sensaciones que el lector seguramente reconoce, pero no sabe interpretar con palabras. Petisme lo hace por nosotros, les pone fondo y color. Todo ello con un lenguaje sencillo que llega mucho más al lector.

noviembre 30, 2009



Llegaste de madrugada.
-¿Hasta cuándo te quedarás?
-Me iré mañana.

Y entonces supe
que te quedarías para siempre.

Texto y foto: María Jesús Silva

noviembre 29, 2009

LUIS ANTONIO DE VILLENA




Luis Antonio de Villena (Madrid, 1951) es poeta, ensayista, novelista y traductor. Entre sus muchos poemarios, Hymnica (Hiperión; Madrid, 1979), Huir del invierno (Hiperión; Madrid, 1981), La belleza impura: Poesía, 1970-1989 (Visor; Madrid, 1995), Celebración del libertino (Visor; Madrid, 1998), Las herejías privadas (Tusquets; Barcelona, 2001), Desequilibrios (Visor; Madrid, 2004), Alejandrías (Renacimiento; Sevilla, 2004), Los gatos príncipes (Visor; Madrid, 2005), La prosa del mundo (Visor; Madrid, 2009).

Un poema:

HIMNO DE ADORACIÓN EN SILENCIO

Eras de oro. En calzoncillos, de oro.
Y así, una tarde, creí que luchabas por mí.
Para verte. Como la pelusa en tus tobillos
crecía tu sexo y mi sexo para nunca. No sé.
Eras de sol y dulzura. De fuego solar.
Ingrávido, lujoso, cotidiano, imperceptiblemente
compañero, hermoso y vulgar.
¡Cuánto amé tus piernas, cómo soñé tu ternura!
Ligero y alto, brillabas de gimnasia y monte.
Inmaculado, erecto, sucio en mi amor inmaculado.
Compañerito, ¿te dabas cuenta? Estoy seguro de
que, como yo en esos días, nadie te quiso.

LUIS ANTONIO DE VILLENA
Poema incluido en el libro Las herejías privadas (Tusquets; Barcelona, 2001).
Imagen: elmundo.es

noviembre 28, 2009

ESTRELLAS

Salí de casa. Llovía...



Caminaba, y entonces...


¡Vi el cielo debajo de mis pies..!




Texto y fotografías: María Quintana Silva

noviembre 27, 2009

UN CUENTO


XVIII


Los tripulantes del submarino siguen sondeando las profundidades, periscopio alerta, concentrados en la narcótica lentitud de su navegación, en el periódico zumbido de su radar.

Pero hace tiempo que su misión fracasó, que se secó el océano hasta la última gota de agua.


Miguel Ángel Zapata de su libro Revelaciones y Magias.

Imagen:cienciorama.unam.mx

noviembre 26, 2009

HENRY MILLER

Henry Miller (Nueva York, 1891 – Los Ángeles, 1980), que tuvo en su país graves problemas con la censura, es autor de libros que ensalzan la sensualidad frente al puritanismo. Algunos títulos de obras prestigiosas: Trópico de Cáncer (1934), Trópico de Capricornio (1939), El coloso de Marussi (1941), Sexus (1949), El tiempo de los asesinos (1952), Plexus (1953), Nexus (1960).

Un fragmento de El tiempo de los asesinos:

¡A qué espíritus tan diversos ha afectado, alterado, esclavizado! Cuántos espaldarazos ha recibido y de hombres tan distintos en temperamento, en forma y en esencia, como Valéry, Claudel y André Breton. ¿Qué tiene Rimbaud en común con ellos? Ni siquiera su genio, ya que a los diecinueve años lo redime con propósitos misteriosos. Todo acto de renunciación tiene una sola meta: alcanzar otro plano. (En el caso de Rimbaud, se trata de una caída a otro plano). Sólo cuando el cantor deja de cantar está en condiciones de vivir lo que ha cantado. ¿Y si su canto es un reto? Entonces, surge la violencia y la catástrofe. Pero las catástrofes, como dijera Amiel, producen una violenta restauración del equilibrio. Y Rimbaud, nacido bajo el signo de Libra, escoge los extremos con la pasión de un equilibrista.
Siempre hay alguna varita invisible, alguna estrella mágica, que titila y, luego, la vieja sabiduría, la vieja magia, se derrumban. Muerte y transfiguración, tal es la eterna canción. Unos buscan la muerte que han elegido –ya se trate de la forma, del cuerpo, de la sabiduría o del alma- directamente; otros van hacia ella por caminos tortuosos. Unos acentúan el drama desapareciendo de la faz de la Tierra, sin dejar una huella, un indicio; otros hacen de su vida un espectáculo aún más aleccionador y estimulante que esa confesión que es su obra. Rimbaud arrastró tristemente su muerte. Diseminó su ruina en torno suyo, de manera que nadie pudiera dejar de comprender la suma futilidad de su tránsito. ¡En cualquier parte, fuera del mundo! Este es el grito de aquellos para quienes la vida no tiene ningún sentido. Rimbaud descubrió el verdadero mundo de su infancia, trató de proclamarlo en su juventud y lo traicionó en su madurez. Vedado el acceso al mundo del amor, todos sus esfuerzos fueron vanos. Su infierno no fue bastante profundo; ardió en el vestíbulo. Esta temporada fue, como sabemos, un lapso demasiado fugaz, pues el resto de su vida se convierte en purgatorio. ¿Le faltó coraje para nadar en lo profundo? Lo ignoramos. Sólo sabemos que rindió su tesoro, como si la carga fuera él. Pero ningún hombre puede escapar a la culpa de la cual fue víctima Rimbaud, ni siquiera quienes nacieron en la luz. Su fracaso nos parece formidable, aunque en realidad lo condujo a la victoria. Pero no es él, Rimbaud, quien triunfa, sino el inextinguible espíritu que en él ardía. Como dijera Víctor Hugo: “Ángel es la única palabra del idioma que no puede gastarse”.

HENRY MILLER
Fragmento del libro El tiempo de los asesinos (Alianza Editorial; Madrid, 1983). Traducción: Roberto Bixo. Revisión: Mercedes Fernández.
Imagen
: papercastlepress.com

noviembre 25, 2009

ANTOLOGÍA DE SPOON RIVER. EDGAR LEE MASTERS

Está considerada por Borges como una de las obras más auténticas de América. Recomendada por Bolaño en su lista de libros imprescindibles. Este libro elevó a su autor al pedestal de los grandes escritores de lengua inglesa y le colocó junto a Pound, Eliot, Wallace Stevens... Un poemario que puede leerse como si fuera un libro de cuentos, o como una novela breve. Conjunto de Epitafios de una ciudad imaginaria llamada Spoon River, donde todos los habitantes están muertos y hablan desde allí.
La imagen inicial de la Antología de Spoon River es una colina de tumbas, el cementerio de un imaginario pueblo del Oeste. En el primer poema, La colina, una voz anónima recurre al tópico ubi sunt propio de las elegías:

“¿Dónde están Elmer, Herman, Bert, Tom y Charley,
el abúlico, el forzudo, el bufón, el borracho, el peleador?”

Para luego responderse:

“Todos están durmiendo en la colina”.

Cada uno de los poemas pertenece a un nombre, a una voz que habita Spoon River. En total , 224 criaturas que a través de sus epitafios revelan parte de su vida. Son pequeñas autobiografías que construyen un diorema implacable de Spoon River, una metáfora sobre el severo juicio literario del género humano. Escrito en verso libre, muy visual, frases que contienen ironía, sarcasmo, compasión, nos van describiendo la condición humana, sacerdotes, granjeros, prostitutas, abogados, violinistas, alcohólicos, maestros, poetas... Todos ellos cuentan su historia que además se va relacionando con la de otro personaje y así se van contestando entre sí.
¿Qué es lo que convierte en excepcional Antología de Spoon River? La perspectiva desde la que están escritos los poemas; es decir, por el lugar desde el que el poeta y narrador escribe.
Jesús López Pacheco, en su prólogo a la única edición íntegra que existe en castellano
-publicada por Cátedra casi ochenta años después de la primera en inglés-, lo dice con otras palabras: “Se podría decir, parafraseando a Whitman, que ‘quien toca este libro’, toca a cientos de seres humanos, y a través de ellos, a miles, a millones.”

Una de las tumbas que habla:

Knowlt Hoheimer

Yo fui el primer fruto de la batalla de Missionary Ridge.
Cuando sentí la bala entrar en mi corazón
deseé haberme quedado en casa y haber ido a la cárcel
por aquel robo de los cerdos de Curl Trenary,
en vez de escapar y enrolarme en el ejercito.
Mil veces mejor la cárcel del distrito
que yacer debajo de esta estatua de mármol alada,
y este pedestal de granito
soportando las palabras “Por la patria”.
En todo caso, ¿qué quieren decir?

EDGAR LEE MASTERS Antología de Spoon River

noviembre 24, 2009

FRANCISCO DE QUEVEDO




Francisco de Quevedo (Madrid, 1580 – Villanueva de los Infantes, Ciudad Real, 1645) es una de las figuras señeras del Siglo de Oro. Político, amigo de Lope de Vega y Cervantes, y enemigo acérrimo de Góngora, editó a Fray Luis de León y Francisco de la Torre. En su obra literaria destacan las narraciones Los sueños y la novela picaresca Historia de la vida del Buscón llamado Pablos, ejemplo de vagabundos y espejo de tacaños, así como sus poemas satíricos y amorosos.

Un soneto:

AMOR CONSTANTE MÁS ALLÁ DE LA MUERTE

Cerrar podrá mis ojos la postrera
sombra que me llevare el blanco día,
y podrá desatar esta alma mía,
hora a su afán ansioso lisonjera;

mas no, de esotra parte en la ribera,
dejará la memoria, en donde ardía:
nadar sabe mi llama la agua fría,
y perder el respeto a ley severa.

Alma a quien todo un dios prisión ha sido,
venas que humor a tanto fuego han dado,
medulas que han gloriosamente ardido,

su cuerpo dejará, no su cuidado;
serán ceniza, mas tendrá sentido;
polvo serán, mas polvo enamorado.

FRANCISCO DE QUEVEDO
Soneto incluido en el libro Antología poética (El País, Clásicos españoles; Madrid, 2005).
Imagen: fcom.us.es

noviembre 23, 2009

ÓSCAR SIPÁN


21 GRAMOS


En marzo de 1907, un doctor en medicina llamado Duncan MacDougall colocó a seis varones moribundos en diferentes balanzas; cuatro experimentaron una pérdida de entre 10 y 40 gramos en los 15 minutos alrededor de su muerte.

El experimento determinó el peso de la homosexualidad.

Óscar Sipán


POSESIONES

Tengo seis hijos, diecisiete nietos, ocho nueras, tres perros, dos bypass, un caballo, tres ex esposas, dos licenciaturas y siete autostopistas enterrados en el jardín.

Óscar Sipán

noviembre 22, 2009

JOSÉ BERNARDO CASANOVA

José Bernardo Casanova (Santa Cruz de la Palma, 1959), pintor y fotógrafo, es hijo del escritor Félix Casanova de Ayala (1915-1990) y hermano del poeta y novelista Félix Francisco Casanova (1956-1976).

Un poema:

Borracho, sin pena ni son,
de alma en club, barajando jass.
Mis naipes, como juegos de niños,
espejos en el tobogán.
Cantan, bailan y saltan, ruedan a swing.
Y veo que me repito con cierta cadencia.
Que agoto la vida de otros en mí.
Decía… mis naipes de niños en combo sin son,
arrullando la espuma en el malecón.

JOSÉ BERNARDO CASANOVA
Poema inédito.

noviembre 21, 2009

VICENTE ALEIXANDRE



Vicente Aleixandre (Sevilla, 1898 – Madrid, 1984) fue miembro destacado de la Generación del 27. Académico, obtuvo el Premio Nobel del Literatura en 1977. Entre sus libros de poemas, sobresalen Espadas como labios (1932), La destrucción o el amor (1935), Pasión de la tierra (1935), Sombra del Paraíso (1944), Historia del corazón (1954), Poemas de la consumación (1968) o Diálogos del conocimiento (1974).

Un poema en prosa:

SER DE ESPERANZA Y LLUVIA

La primavera insiste en despedidas, arrastrando sus cadenas de cuerdas, su lino sordo, su desnudez de ocaso, el lienzo flameado como una sábana de lluvia. Alentar sobre un seno, alargar la mano a tres mil kilómetros de distancia, hasta tocar la frente de cristal en que están impresos los azules marinos, los peces sorprendidos; sentir en el oído la mirada de las cimas de tierra que llegan en volandas, prescindiendo de sus gimientes roces aterciopelados, no basta para alcanzar el sueño mientras se aspira el aroma de pincho que el tallo de la flor está ocultando en embriaguez. Dejadme entonces soñar con el silencio estéril. Acaso todo un ejército de hormigas, camino de la lengua, no podrá impedir diez mil puntos dorados en las pupilas abiertas. Acaso la sequedad del corazón proviene de ese dulce pozo escondido donde mi mejilla de carne cayó con sus dos alas, en busca de los dos brazos entreabiertos. ¡Qué espejo cóncavo recogió el corazón como dos labios y dejó su sonrisa en la esquina difícil, allí donde la flor dejada anteanoche era del color de la espera, del morado que se oscurecía entre los dientes! Dos rizos de humo caían por la frente sin guirnalda, delicadamente indiferentes al lamentar del pecho descendido. Y una abeja de hielo, parada sobre el seno, no palidecía, por más que la flor pisada hubiese olvidado sus dos formas, su número y su sino, y ese brutal vaivén del viento entre los dedos.
Horizontalmente metido estoy vestido de hojalata para impedir el arroyo clandestino que va a surtir de mi silencio. Para no ver las hojas verdes que flotarán bajo las nubes condensadas, arrastradas por los llamamientos sedientos. Soy un plano perfecto donde las pisadas no se notan, con tal que las pongáis en mis ojos. Con tal que, cuando señaléis al horizonte en redondo, no sintáis el latido de la tierra que os va subiendo a vuestra frente. Quiero dormir cansado. Quiero encontrar aquí, en el hueco apercibido, ese caparazón liso donde cantar apoyando mis dos labios.
Ser de esperanza y lluvia que desciende del fondo del relámpago como un pecho partido. Piedra de cal y sangre que rompe sus vagidos contra la frente loca de luces aspeadas, de cruces fulgurantes hasta el hueco. Muero porque no sé si la forma percibe la claridad del sol, o si el fondo del mar puede encontrarse en un anillo. Porque tengo en la mano un pulmón que respira y una cabeza rota ha dado a luz a dos serpientes vivas.

VICENTE ALEIXANDRE
Texto incluido en el libro Antología poética (Alianza Editorial; Madrid, 1977).
Imagen: elpais.com

noviembre 20, 2009



Amanecía.

Podría quedarme a vivir en esta piel,
dijiste.

Entonces,
abrí la cremallera -desde
la clavícula al pubis-,

y te diluiste en ella.


María Jesús Silva
Imagen: The Chastity de Virgiliu Narcis

noviembre 18, 2009

LOS ESCRITORES Y EL CUESTIONARIO PROUST: EDUARDO GIL BERA (2)


- ¿Cuál es para ti la mayor desgracia?
- El insomnio.

- ¿Dónde te gustaría vivir?
- Aquí donde vivo.

- ¿Cuál es para ti la alegría terrenal más perfecta?
- Reir siempre, comer chocolate, viajar y pasear.

- ¿Qué fallo perdonas más fácilmente?
- La ingenuidad.

- Tu héroe de ficción preferido.
- Achille Talon, el héroe de cómic de Michel Greg.

- Tu personaje histórico preferido.
- Il condottiero Pedro Navarro.

- Tu heroína real preferida.
- Caterina Sforza.

- Tu heroína preferida de la literatura.
- Helena.

- Tu pintor favorito.
- Goya.

- Tu compositor preferido.
- Bach.

- ¿Qué cualidad aprecias más en un hombre?
- La simpatía.

- ¿Qué cualidad aprecias más en una mujer?
- La gentileza.

- Tu virtud preferida.
- La lealtad.

- Tu actividad preferida.
- Pasear.

- ¿Quién o qué te hubiera gustado ser?
- Golondrina, río.

- La característica principal de tu carácter.
- Ni idea; quizás la tendencia al misterio.

- ¿Qué aprecias más de los amigos?
- La lealtad.

- Tu mayor fallo.
- La impaciencia.

- Tu sueño de felicidad.
- Pasear, charlas y sobre todo reírme.

- ¿Qué te gustaría ser?
- Río.

- Tu color favorito.
- Verde.

- Tu flor favorita.
- La orquídea.

- Tu pájaro favorito.
- El búho.

- Tu escritor favorito.
- Homero.

- Tu poeta favorito.
- J. von Eichendorff.

- Tus héroes en la actualidad.
- …

- Tus heroínas en la historia.
- Caterina Sforza.

- Tu nombre favorito.
- …

- ¿Qué aborreces por encima de todo?
- La tontería colectiva.

- ¿Qué figuras históricas aborreces más?
- Los líderes religiosos y los mártires.

- ¿Qué méritos militares aprecias más?
- Las expediciones de los mongoles.

- ¿Qué reformas admiras más?
- Ninguna.

- ¿Qué don natural te gustaría poseer?
- El buen humor.

- ¿Cómo te gustaría morir?
- Sobre todas las montañas.

- Tu actual estado de ánimo.
- Esperanza.

- Tu lema.
- No te preocupes por nada.

Imagen: mariaariaspromos2001

noviembre 17, 2009

OLIVERIO GIRONDO

Oliverio Girondo nació en Buenos Aires en 1891, en el seno de una familia adinerada que le procuró una esmerada educación en importantes centros educativos europeos. Estudió Derecho. En 1922 publicó su primer libro de poemas, «Veinte poemas para ser leídos en el tranvía», seguido luego por «Calcomanías» en 1925, «Espantapájaros» en 1932, «Persuasión de los días» en 1942, «Campo nuestro» en 1946 y «En la masmédula» en 1954, obra que constituye su trabajo más audaz en el campo de la poesía. Al iniciarse la década de los años cincuenta, guiado por su interés en las artes plásticas, incursionó en la pintura con una marcada tendencia surrealista, gracias a su profundo conocimiento de la pintura francesa. En 1961 sufrió un grave accidente que le disminuyó sus condiciones físicas. En 1965 viajó por última vez a Europa y a su regreso a Buenos Aires, falleció en 1967.

Un poema:

POEMA 6


Buenas noches, lechuza.
Me agrada la presencia de tus ojos callados,
y ver pastar las sombras debajo de los árboles.


Pero hay algo esta noche,
desazonado,
hueco,
latente,
inexpresado.


¡Ah! Lechuza. Lechuza.
¡Si tuviese tu quena!...
¿Será el viento,
la sombra?


Está aquí.
En la nuca.
A mi espalda.
En tus ojos.


¡Por favor!
No te rías,
No te rías, lechuza.

OLIVERIO GIRONDO
De su libro NOCTURNOS
Imagen: guiasenior.com