diciembre 16, 2012

HE LEÍDO

                                                            

"Entre Les Martres y Saint-Amand-le-Petit está la población de Castelnau, a orillas del Beune grande. A Castelnau me destinaron en 1961: supongo que también dan destino a los demonios en los Círculos de las profundidades; y, de voltereta en voltereta, van avanzando hacia el agujero del embudo de la misma forma que vamos deslizándonos nosotros hacia la jubilación. Yo aún no había caído del todo, era mi primera plaza, tenía veinte años. No hay estación en Castelnau; es un lugar perdido; unos autobuses de línea que salen por la mañana de Brive o de Périgueux lo sueltan a uno allí muy tarde, al final de trayecto. Llegué de noche, no poco atontado, en pleno galope de unas lluvias de septiembre encabritadas contra los faros, entre el golpeteo de los limpia parabrisas de buen tamaño; no vi nada del pueblo, la lluvia era..."

PIERRE MICHON, El origen del mundo

1 comentario :

BACO dijo...

Uno de mis párrafos preferidos describe el encuentro del protagonista con la estanquera. Es imposible tanta felicidad. Besos y buena lectura.