enero 13, 2011

ALFREDO RODRÍGUEZ


ARTE DE AMAR

Me llorase sincera con sus lágrimas,
antes de que Fortuna cambiara por completo
dejándome a su paso fuego y muerte
-no hay cabalgada que valga sin fuego
ni muerte a quien sus huestes intimiden-;

y me hiciese odre de su vino amargo
una vez que mi espíritu descanse,
mezcla de Azar y de completo olvido,
a decir de los sabios;

oh Amor, consumir aquel feliz sosiego,
ser el humo que asciende,
la regeneración en nuestras vidas,
agua sobrante sobre tierra como alimento

ALFREDO RODRÍGUEZ
De su libro Ritual de combatir desnudo
Fotografía: Humberto Rivas