diciembre 01, 2011

DICIEMBRE


Por fin ha llegado diciembre. Con sus pies planos deja un rastro en los campos. Un rastro plateado como un sonido de campanas. ¡Campanas de mi aldea! Pero mi aldea, que vive únicamente en mi cabeza, es un sueño que duerme. Y yo velo al caer la tarde. Mañana tal vez me despierte la angustia con el canto de un gallo. Y todo, en fin, es igual, y también el año es igual, sucederán muchas cosas en el mundo y muchas en mi alma, pero quedarán un calendario y las campanas de mi aldea. Aunque sólo sean un lugar común.
Antonio Tabucchi

1 comentario :

Tesa dijo...

También tengo una aldea imaginaria, y esa sensación de que el tiempo vuela ajeno a mis deseos.

Si nieva, diciembre es más diciembre.

Gracias por compartir este precioso texto de Tabucchi.

Un abrazo, Ada.