marzo 09, 2012


La unidad de rehabilitación
acoge rodillas rotas, hombros congelados,
caderas de acero.
Hay olor a parafina y pomada antiinflamatoria
hielo azul que se escarcha en los tendones.
Algunos músculos se han encogido
y los alargan unas manos que acarician con un mantra:
Yo sobre blandos cojines
te acomodaré los miembros.
De las camillas brotan
melodías de aullidos
y cuelgan
deshilachadas tiras de algodón
como si fueran la piñata de una fiesta de disfraces.

María Jesús Silva

Nota: Los versos en cursiva son de Safo.

1 comentario :

Tesa dijo...

Me apunto a la lectura literal de estos versos, quiza porque en mayo tenga que ir a una de esas unidades de rehabilitación a tratar de poner un tobillo en forma. Espero encontrar este ambiente tan poético y que alguien me recite a Safo.

También hago otra lectura, cuando dejamos que los músculos del corazón y del espíritu se agarroten, se sequen se hielen... necesitamos amor y unas manos que vuelvan a darles la textura flexible que nunca deberían perder.

Sabes que disfruto mucho cuando cuelgas tus propios escritos, Ada. Me encanta. Un abrazo,