marzo 25, 2012

Tonino Guerra decía que no existían "diferencias profundas" entre escribir poesía y guiones. "Ambas conducen a lo mismo: la creación de imágenes". Sabía que "un guionista debe tener mil imágenes en su cabeza para conquistar a hombres como Fellini o como Antonioni".


La muerte

Yo si pienso en la muerte
me muero de miedo
porque al morir se dejan demasiadas cosas
que después ya no vuelves a ver nunca más:
los amigos, los parientes, los árboles
del paseo que tienen ese olor
y toda la gente que has visto
aunque sea una sola vez.


Yo quisiera morirme en el invierno
mientras llueve
en uno de esos días que se hace de noche pronto
y por la calle los zapatos se te llenan de barro
y la gente se encierra en los cafés
alrededor de la estufa.

TONINO GUERRA

2 comentarios :

Carlos Medrano dijo...

Cuánto miedo a la muerte en este texto hasta producir angustia. No me gusta. No está escrito desde la sabiduría. Algo no se ha entendido bien de la vida cuando se cree que este momento es de tanta carencia.

Nadie se quiere morir -y más cuando le queda por hacer mucho o algo- pero para nada es negativa la muerte. Quien así la reciba no ha entendido para nada su existencia, en la que todo está bien, incluso el despedirse. Nos hace siempre sufrir el enfoque de las cosas, y de él depende lo que nos engancha a mucho del sufrimiento de las cosas.

Lo difícil para mí era vivir, no morirme. Cuando el nudo del resolver nuestra vida va disolviéndose, lo segundo -el día que esto tiene que acabar- no tiene importancia, porque en el fondo, no sucede. Todo depende de que queramos seguir viendo las cosas con la mente, o con los ojos transparentes, es decir, quererlos, sin prejuicios, abrir. (Mientras, se nos puede olvidar disfrutar de todas nuestras posibilidades. Eso es lo verdaderamente importante.)

Saludos, María Jesús.

Tesa dijo...

Me conmueve esta poesía sobre la muerte, de este guionista excepcional (uno de los mejores) que sabía tanto de la vida.

A mí tambíen me gustaría morirme en invierno, oliendo a buen café, cuando ya se hayan agotado los latidos de mi corazón, que según alguien me dijo tienes ya programados al nacer.


Para los que no creemos en el más allá, el miedo no es a morirnos, una consecuencia natural de estar vivos, el miedo es a ese cierre definitivo, ya no verás nunca más a las personas que amas, ni más libros, pelis, viajes, paisajes, olores, sensaciones...

Un abrazo, Ada.