junio 18, 2010

LOS ESCRITORES Y EL CUESTIONARIO PROUST: CARLOS MEDRANO (16)



- ¿Cuál es para ti la mayor desgracia?

- Te doy tres: no saber salir del sufrimiento. Pretender la ignorancia propia y, en grado ya mayúsculo, imponerla a los seres que tenemos a cargo. O carecer de la inquietud de conocerse a sí mismo y permitirse ser libre, fuera de toda herencia o filiación supuestamente inculcadas desde pequeños.


- ¿Dónde te gustaría vivir?

- Creo que uno de los mayores regalos de esta vida es ser un ciudadano del mundo. Lo expresaría con una frase: “yo soy mis geografías”. Me doy cuenta de lo que me han enriquecido los lugares donde he vivido y entiendo el placer de las aves migratorias. La posibilidad de vivir cada ciertos años en un sitio apetecible y diferente hay que hacerlo de joven y nos vuelve más amplios y capaces. Los espacios son siempre admirables. Pero tan importantes como ellos son las costumbres y sus gentes. He vivido en lugares donde se daba con exceso la frialdad o pobreza de gestos. La cordialidad y el acogimiento me son tan necesarios o más que el paisaje o la historia de los sitios.


- ¿Cuál es para ti la alegría terrenal más perfecta?

- La paz interior. La satisfacción de sentirme vivo. La convicción de rozar a diario ese fondo, independientemente de los días complicados y las inesperadas dificultades.


- ¿Qué fallo perdonas más fácilmente?

- El rencor nos paraliza la sangre. Nos convierte en miserablemente tristes. Si no somos capaces de verlo, establecemos luego un discurso de agravios contra el otro. La ideología suele esconder eso, la justificación de nuestros errores. Y la terrible soledad de rechazar al otro. Un niño no la tiene y, cuanto más pequeño, más capaz es de jugar con cualquier otro al instante, incluso de lengua y raza diferentes.


- Tu héroe de ficción preferido.

- No tengo héroes. Superman me produce una sonrisa pero no delego en él ensoñaciones. Cuando veo a una manada de gente destrozando hasta el alba las calles de una ciudad por la hazaña de la victoria de su equipo de fútbol me avergüenzo de lo manipulables que pueden ser quienes proyectan en ese episodio circense sus valores. Y de esa degradada emulación de la épica hoy. El culto al líder o a mitos patrióticos exacerbados es una dejación individual que conduce a comportamientos sociales deplorables.


- Tu personaje histórico preferido.

- Los que nunca se nos enseñan como héroes y discreta o anónimamente son admirables y decisivos. Hay vidas de una superación y entrega constantes cerca de cada uno de nosotros siempre. Por citar a alguien reconocible, admiro el arrojo de una minúscula y bondadosa mujer, Irena Sendler, que en el gueto de Varsovia salvó la vida de más de 2500 niños judíos a riesgo cierto de perder la suya. Su candidatura al Nobel de la Paz de 2007 fue desestimada ante la de Al Gore. La sociedad tiene filtros para elegir al marketing oportunista y rentable de las falsas verdades frente a la entrega verdadera de los que actúan sin reservas ni focos.


- Tu heroína real preferida.

- La infancia. Convivir con un niño te conduce a la ingenuidad de lo que con los años en nuestra vida se deshumaniza. Tienen el don de hacer reír y sensibilizar al adulto más rígido. Tras mi experiencia de paternidad mediante una adopción -gracias, María-, invito a mirar los ojos de cualquier niño o niña de la Tierra y notar lo que sienten cuando carecen del suficiente amor o subsistencia. Muchos ni siquiera tienen garantizado superar esa infancia.


- Tu heroína preferida de la literatura.

- Ana Ozores, indudablemente. ¿Quién dice que por ser un personaje literario no existe? Es la mejor recreación de la sensibilidad, hondura y sensualidad que he encontrado en un personaje femenino.


- Tu pintor favorito.

- Ahora mismo recuerdo a Fra Angelico y Botticelli. Pero hace un rato pensaba en el Greco, o algunos frescos del arte románico y miniaturas medievales... Muchos pintores franceses... Nunca Dalí, por ejemplo, para mí sepultado en su exhibicionismo menor de bufón terminal del franquismo. No buscó ser universal porque no era fuerte y más bien suplantó la verdad de sí mismo con el efectismo de su arte.


- Tu compositor preferido.

- Purcell, Vivaldi, Mozart..., Pablo Guerrero, John Lennon...

¿No te parece una herejía dejar fuera a casi todos?


- ¿Qué cualidad aprecias más en un hombre?

- Que no confunda su identidad con la violencia o se limite a esa primaria prepotencia.


- ¿Qué cualidad aprecias más en una mujer?

- Que sea mujer y no ese depósito de sumisión y falsedades que la ocultan exigido en tantas culturas secularmente. Su potencial ha fascinado y, a la vez, por temor ha envilecido al hombre. Y en ambos, la autenticidad y el valor de concederse otros cánones más naturales y libres. En cualquier persona, la sensibilidad, la receptividad, la trascendencia...


- Tu virtud preferida.

- La verdad, la inquietud, el placer de vivir según las propias pautas y no al compás de lo que socialmente impera. La libertad, el disfrute que no el apego a lo material. La convicción de que la vida es buena pese al caos y errores que socialmente parece que comete reiteradamente.


- Tu actividad preferida.

- Sentir la vida desde dentro. Aprender. Dejarme también sorprender desde fuera. Nos hemos cerrado mucho a concebir y admitir lo distinto a nosotros. Es como haber sido sordos a la mayoría de los acordes de la vida. Siempre se nos olvida lo importante que es la capacidad de escuchar a los demás o a la naturaleza en cuyo silencio asombra toda su rumorosidad en la que habitualmente nadie repara.


- ¿Quién o qué te hubiera gustado ser?

- ¿No basta ya con uno mismo? Admitir esta pregunta me suena un tanto a fuga, y reconozco que mi recorrido vital es desde lo que soy y tengo. Revisando mis años, sí que encuentro carencias que me hubiera gustado haber cubierto. Muchos procedemos de una infancia escasamente feliz, los libros infantiles de entonces pocos tenían los colores que años después se generalizaron al alcance de los niños. Hubiera disfrutado de tener profesores más vitales y capaces de enseñarme creativamente..., como sí que tuve afortunadamente quien me alentara el placer literario que descubrí a mis 13 años. Pensando la pregunta de otro modo, de no haber nacido donde y cuando lo he hecho, como juego virtual me hubiera divertido la oportunidad bis de haber nacido en Italia -salvo por la comida- tan atractiva, placentera y clásica.


- La característica principal de tu carácter.

- No aceptar nada previamente. Exigencia, humor, desorden. Valorar la intuición y el sentir por encima de las pautas establecidas. El placer de la vida interior. La confianza en lo que creo. El gusto por lo impredecible, por sentirme libre. Por no competir con nada ni nadie..., y también la propensión a lo íntimo antes que hacia lo público.


- ¿Qué aprecias más de los amigos?

- Es de los valores más altos que en mi vida he tenido. Y como geográficamente la mayoría de ellos han estado casi siempre lejos, he aprendido a vivir con ellos de un modo muy intenso. Nuestro contacto ha sido muchas veces por escrito y en las cartas hemos permitido (como sucede en la literatura) lo mejor de nosotros.


- Tu mayor fallo.

- El de casi todos: el miedo, la duda, la culpa, la vergüenza... ¡Y qué más da! Hay ideas torturantes de eficacia tremenda, como las de la perfección y la imperfección. Basta fijarse en la naturaleza para pensar si estos conceptos existen en la conciencia o presencia de un árbol, un ave, una montaña..., o es un recurso carcelario de la mente humana una vez que se inculca en la persona.


- Tu sueño de felicidad.

- Dormir y soñar es necesario. Prefiero hablar de satisfacción más que de felicidad en este contexto. Antes que perdernos en idealismos, las metas que queremos parten de la atención a los pasos diarios y la perseverancia.


- ¿Qué te gustaría ser?

- Sentirme satisfecho e inquieto. Lo rozo cuando pienso o escribo. Y en momentos de buena comunicación con los otros.


- Tu color favorito.

- ¿Por qué uno solo? Hasta un mismo color es irrepetible y distinto a lo largo de varios pintores, como una misma palabra es diferente en boca de poetas diferentes. Nos hemos vestido, vivido y educado con menos colores de lo debido. En la carretera es fácil confundir con el gris del asfalto muchos de los vehículos que corren. Exactamente eso, vivimos con una rapidez sin atención que fagocita la posibilidad de pararse a ejercitar los sentidos y ampliarlos.


- Tu flor favorita.

- Me gustan hasta las que no tienen nombre. Siempre me han asombrado las que nacen a ras de tierra y sin tallo en algunas montañas, al lado de los brotes de agua (esos con nombre de editorial de fama).


- Tu pájaro favorito.

- ¿A que te doy con la jaula? No sé si decirte el avestruz como resorte de mala leche. Un escritor del que no quiero mencionar ahora su nombre tiró a la piscina a la locutora que le importunaba con indagaciones así de fundamentales. Este test tiene momentos de crispación con su reiteración de héroes y favoritos, que siguen...


- Tu escritor favorito.

- ¿No ves? ¿Cómo hacerte un listado? Prefiero llegar a la lectura por placer antes que por exhaustividad y me acerco a los libros que me sorprenden. Me merece la pena todo autor cuyo uso del lenguaje sea admirable u ofrezca un mundo propio consistente, sobre todo si desde él se puede ver y vivir mejor que antes (por ejemplo, la poesía de Ángel Campos Pámpano). No busco cuando leo ser enciclopédico. Prefiero leer para vivir más que vivir para leer. Y al leer, a veces siento estar ante un libro u obra valiosa en sí misma. Pero otras, la lectura me descubre que también es excepcional el autor que hay tras ella. Y una aventura saber de él, y rastrear sus sensaciones y pasos, incorporarlas vitalmente. Tan importante su pulso personal como su obra. Lope, Miguel Hernández, Valle, Pavese...


- Tu poeta favorito.

- Ante toda elección y estética, hay que buscar otros autores de pulso diferente. Si no, puede ser muy obsesiva la lectura poética si se reduce a no dar cabida a otras posibilidades. Walt Whitman, Blas de Otero, Tagore, Garcilaso, Cernuda, Gil Vicente, Lope, Lorca, Juan Ramón Jiménez, Valente... Ya lo digo, mencionar nombres es como excluir todo lo que no menciono.


- Tus héroes en la actualidad.

- No sé si ignorarlos y dejarlos dormidos en el sofá y en zapatillas. Mejor buscarlos en las mitologías griegas, hindúes, precolombinas..., antes de que casi cualquier referencia histórica y cultural se olvide. Y con ellas los sueños.


- Tus heroínas en la historia.

- Prefiero darte dos nombres de mujer que ahora me evocan por su profesión de actriz muchas historias: Liv Ullman y Juliette Binoche. Más que “la historia”, prefiero ese tipo de relatos y cotidianidad que me llegaron en películas como La doble vida de Verónica de Kieslowski o las largas y entrañables conversaciones filmadas de Éric Rohmer.


- Tu nombre favorito.

- Si no te refieres a los propios, hay palabras en cualquier diccionario o idioma sencillamente fascinantes. Pronunciarlas en voz alta supone descubrir una selva llena de resonancias o estados interiores especiales. Si prefieres un nombre propio, al escuchar a Lluis Llach cantar Laura, vemos que la buena música convierte en una cima lo que toca. Es el arte más cercano a la sensación de la mística.


- ¿Qué aborreces por encima de todo?

- ¿Para qué? También lo aborrecible es parte de la realidad y no es posible amputarla. En la polaridad de todo, podemos realizar nuestras metas pese a estas antipatías que se nos cruzan. Aborrecer, aunque lícito y comprensible, es acabar atrapado por lo que no nos gusta.


- ¿Qué figuras históricas aborreces más?

- El poder fascina a los inútiles. Es fácil hacer un listado de hombres aborrecibles. Pero todos ellos han contado con una masa corresponsable (desde altos colaboradores hasta ciudadanos grises...) dispuesta a mantener la infamia. Los déspotas y sanguinarios de la historia no hubieran podido hacer nada sin la inmensa masa acomodada que sumisa o hipócritamente les ha consentido sus despropósitos, cuando no sus crímenes. El rebelde es una rara avis cuyo paso cambiado y gusto por otros valores no interesa. Y en cambio en su conciencia no encuentran poder ni el déspota ni su necesaria corte de mediocres. Tampoco el atroz revolucionario que quiere suplantarlo. Vive al margen, donde intenta ser libre.


- ¿Qué méritos militares aprecias más?

- La virilidad tiene su patológica manifestación en la exhibición de la fuerza. Viene de lejos. Dejemos el placer de las armas y otras máquinas fuera de mis valores. Más que rechazo hacia el ejército es hacia la violencia.


- ¿Qué reformas admiras más?

- Es un test raro este. No me fascino por megalomanías como hace unos años alardeaba Berlusconi queriendo hacer un puente de 4 ó 5 kilómetros que uniera Sicilia al resto de Italia por el estrecho de Messina. Ante a esa alteración ciega del hombre a la naturaleza me refugio en el verso de Juan Ramón Jiménez de Piedra y Cielo “¡no le toques ya más, que así es la rosa!”


- ¿Qué don natural te gustaría poseer?

- Y para qué poseer, existiendo el placer de disfrutarlos. La fortuna es tener cerca y haberme deleitado con ellos: un poema, la belleza de una persona, de una ciudad, de una voz, de un paisaje... ¡Hay tantos dones a la vista de quien quiera verlos! La inteligencia es observar esas complicidades.


- ¿Cómo te gustaría morir?

- En paz y con una enorme gratitud general por la vida. Creo que lo difícil era vivir, más que el momento puntual de saber despedirse tras la tarea hecha. Es una sensación o aspiración tranquila. La muerte sigue siendo un tabú. Se ha utilizado como angustia terrible. Recuerdo de mi infancia sermones apocalípticos que durante años me produjeron desagradables pesadillas. Sin embargo como en casi cualquier otra experiencia de la vida, depende mucho de nosotros. Y hay muertes muy serenas y sencillas. Seguimos sin querer atrevernos a saber del todo qué es la vida y sus reglas esenciales. También hay un momento que, aunque nos queden años por vivir, sentimos que hemos entrado en el tiempo de saber pasar bien el testigo de la vida a otras generaciones.


- Tu actual estado de ánimo.

- En general me siento estable y a gusto, sobre todo conmigo. También nada cae del cielo, hay trabajo.


- Tu lema.

- No lo tengo. Tal vez que todo tiene su sentido y que somos capaces de generar o intentar lo que queremos. Pero hoy recibo en una conversación por teléfono la respuesta a esta pregunta en una de esas iluminaciones que fulminan. Son palabras de Adriel Irazoki Loyer a sus 6 años cuando le preguntaron en su escuela qué quería ser de mayor: “Arqueólogo, pero si no fuera posible, forajido”. Ahí queda el ingenio y humor tan espontáneo y consustancial a un niño.