enero 25, 2012


He tardado en llegar, pero estoy aquí. Desde un punto perdido en la sombra de las nubes, con un desplazamiento millonésimo de segundos caminando sin una dirección exacta. Despojada de todo, porque todo era nada y mi afán de búsqueda me llevó lejos de una selva que se demolía en la mitad de los días oscuros. Antes el verde me acogía, pero el gong de la primavera se quedó mudo y yo sorda para descubrir otro sonido que me diera el azul y el amarillo que lo construyen. No sé a dónde he llegado, no sé lo que me espera, pero ha pasado tanto invierno. Ese tiempo mide la anchura de mi miedo, que resta y suma mi incapacidad para recibir y mi deseo de dar. Devoro palabras como ciervos que me trago arrastrando lluvias por una garganta estrangulada que no puede engullir más flores equivocadas de primavera. Amordazo lágrimas que estorban para construir un nuevo puerto y llego hasta la aldea de las rocas con el hueso al descubierto, donde hay un castillo al otro lado de los cocodrilos.
Texto: MARÍA JESÚS SILVA
Imagen: Grabado 'Cocodrilo en el Nilo'

2 comentarios :

Mos dijo...

Nunca dudé de tu llegada.
El invierno ya no es invierno en tu camino.
Ahora sólo te queda alcanzar ese castillo y ver los almendros en flor desde sus almenas.

Un abrazo de Mos desde la orilla de las palabras.

Tesa dijo...

Si has llegado hasta aquí no te pares. Descubre que hay detrás de la anchura de tu miedo.

No importa dónde lleguemos lo que importa es lo que ocurre en el camino.

Espero que la aventura continúe.

Llega al castillo, seguro que los cocodrilos son de broma o desdentados y sigue...

Ada, sabes que me encanta cuando pones tus escritos y si esto es un trozo del libro que por fin estás escribiendo, desde ya te digo que quiero leerlo entero.


Un abrazo,