marzo 14, 2009

JULIO RAMÓN RIBEYRO

Aunque también escribió novelas, ensayos y alguna pieza de teatro, el peruano Julio Ramón Ribeyro (Lima, 1929 – 1994) es considerado uno de los principales cuentistas americanos. Vivió durante varias décadas en Europa, sobre todo en París.

Una página de su libro Prosas apátridas:

La vida se nos da y se nos quita, pero hay momentos en que la merecemos, quiero decir que depende de nosotros que continúe o que cese. Y esto lo digo al recordar aquella noche atroz en el hospital, en la cual lloraba desamparado sintiéndome perdido y sin ningún socorro posible, pues hacía días que no dormía, mi cuerpo se evaporaba en la transpiración, tubos y sondas me salían de la nariz, la boca, el recto, la uretra, la vena, el tórax. Deseaba que me borraran todo y antes que nada mi propio sufrimiento. Una enfermera vino a protestar por mis gritos y destempladamente me hizo callar. Como los enfermos se vuelven niños, la obedecí y quedé flotando en el silencio nocturno. De pronto vi por la ventana que comenzaba a amanecer y escuché muy tenuemente el canto de los pájaros. Se acercaba la primavera. Sabía que en el hospital había un claustro arbolado e imaginé que las primeras hojas estaban por brotar. Y fue una hoja la que me retuvo. Quería verla. No podía morirme sin abandonar ese cuarto y retornar aunque fuera de paso a la naturaleza. Ver esa hoja verde recortada contra el cielo. ¿Por qué absurdo raciocinio pensaba que mi vida dependía de ver esa hoja verde? Y me esforcé, resistí, luché porque llegara el día y me permitieran contemplar por la ventana del patio. El médico lo autorizó al cabo de unos días. Me bajaron en camilla por el ascensor. Y al llegar al claustro vi los árboles implacablemente pelados, pero en la rama de uno de ellos había brotado una hoja. Pequeñísima, traslúcida, recortada contra el cielo, milagrosa hoja verde.

JULIO RAMÓN RIBEYRO

Texto número 141 de su libro Prosas apátridas (Seix Barral; Barcelona 2007)

Foto: www.biografiasyvidas.com

3 comentarios :

BACO dijo...

La fe en la vida nos ayuda a superar cualquier obstáculo.
Tengo pendiente la antología de cuentos de Ribeyro por recomendación de mucha gente. Lo compre y en breve me pondré con él.
Muchios besos

Ada dijo...

Baco, yo también le he leído a saltos pero todo me ha gustado.
La fe...la fe, ya.
Besos.

Anónimo dijo...

Ribeyro es un maestro total: concisión, talento verbal, verdad y temperatura humana. Muy pocos dan tanto en tan leve espacio.

Juan Gracia Armendáriz