Un poema:
EL STOP EJERCE DE GIGOLÓ CON CADA UNO DE LOS CONCESIONARIOS DEL DESEO
Hay un área de descanso
un poco más abajo de mi vientre,
donde para hacer noche
se precisa tarjeta VIP,
alta costura en la mirada,
audacia para hacer invisible lo precario,
y un palco en la tribuna del incendio.
No sirven como contraseña los roces metálicos
que le hagan la cesárea a las pupilas gustativas
para que la lengua ceda el paso,
ni límite de velocidad para que la locura
estrene sus intermitentes
en el cruce donde tiene preferencia lo prohibido
y el Stop ejerce de gigoló con los concesionarios del deseo.
No hay señales verticales de auxilio en carretera,
en las que el vértigo
-que suele hacer escala en la bifurcación de mi espalda-
pueda prevenir el desprendimiento de todo sentido común,
cuando el ritmo cardíaco de los principiantes
se lanza en caída libre
por los carriles de aceleración para manos suicidas.
El peligro de las ingles es de sentido obligatorio
para el género inflamable, y no existe GPS
cuando a las sábanas se les quedan obsoletos
los doscientos veinte voltios que hacen urgente
una zona para frenado de emergencia.
En la curva peor señalizada de los ojos,
donde la inconsciencia regula el tráfico y todas sus pendientes,
el corazón conduce un todo terreno Turbo Diesel
bajo los efectos de otros alcoholes.
A más de cuarenta y ocho besos por minuto
la siniestralidad se asume más allá de lo imposible.
MARIAN RAMÉNTOL
Poema incluido en el libro Hay un área de descanso, un poco más abajo de mi vientre (Ediciones Atenas; Barcelona, 2006)
Os dejo los enlaces de la revista que dirige y de su blog personal, ambos muy recomendables y que os invito a visitar.
http://lanausea2000.blogspot.com/
http://marianramentol.blogspot.com/
2 comentarios :
Marian, que buenos recuerdos me trae ese libro. De Marian podría decir muchas cosas, miles como poeta y millones como persona, pero destacaría que es una de esas pocas persona que saben ser amiga de alma para adrentro.
Un abrazo para las dos.
Aún no tengo el carnet de conducir la sensualidad. Además no conduzco bien de noche ni con GPS...siempre me pierdo y entro en otra habitación equivocada claro, de una señora con rulos, que grita desaforadamente porque me marcho sin violarla.
Así que al final busco mi habitación llena de libros y decido mantener una relación, menos peligrosa. Nunca saldré en el telediario en los accidentes nocturnos del fin de semana. El carnet sensual es para los audaces....enhorabuena por tu blog y por tu poesía, valiente y original....desde Zuhaitz-Ondoan...azpeitia
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