marzo 01, 2009

AL- RIHLA (EL VIAJE), LUIS LUNA

Al-Rihla (El viaje)

Luis Luna

Ediciones Amargord
http://www.amargordia.blogspot.com/

Luis Luna: Poesía del silencio
por Esteban Gutiérrez
Este viaje, Al-Rihla, es una de las lecturas poéticas que más me ha impactado este pasado 2008. Máxime cuando tuve el privilegio de escuchar susurrar a Luis Luna estos versos en un recital casi íntimo, en el que el autor envolvió a los oyentes con música sufí y nos adentró, antes incluso de recitar, en otra realidad.

La poesía de Luis Luna es una poesía de imágenes, de voces y sonidos, de olores, de silencios, que proyecta en el lector unos hondos sentimientos. Luis Luna pone voz a todo, una voz nada superficial que busca el centro mismo del alma de los lectores.

Este viaje no es un viaje tradicional. El viajero no nos cuenta lo que ha visto, lo que le ha sorprendido, sino que nos enseña la luz que han captado sus ojos y se ha hecho inmortal en su interior.

La poesía de Luis Luna trasmite sensaciones de placidez. El viajero contempla, busca la esencia de lo que ve y la muestra al lector para hacérsela llegar. Produce la armonía del todo con su yo, como la meditación de la que fluye ese verbo.


Luis Luna es un poeta del silencio. Utiliza poemas breves que cuidan mucho las palabras utilizadas y que intentan sugerir más que decir. Se da tanta importancia a la palabra como a lo que rodea a esa palabra escogida (el silencio que la envuelve). Utiliza frases muy cortas, y sólo en una ocasión (la excepción de la regla, me figuro) utiliza una coma para separar dos pensamientos.

Es un libro lleno de mística, de viaje interior, de silencios y ausencias. Su mirada fotográfica atraviesa la simple vista para llegar al alma en su contemplación: no ve el muro de las lamentaciones, ve las rendijas que se manifiestas entre los bloques de piedra; y los sonidos, como el tañer de una campana, no es una llamada sino un modo de armonizar el alma con el mundo.

Desde su primera lectura, me deleité con los poemas agrupados en “Derviches”.
Yo que he vivido la danza sufí, el rotar sobre sí mismos de los bailarines, una mano (la derecha) dirigida al cielo, puerta de entrada en el alma; la otra (la siniestra) a la tierra, salida necesaria para la doble comunicación; el rotar hipnótico bajo los sonidos de los cantos repetitivos y la música monocorde del tambor y la flauta que inciden sobre las mismas notas una y otra vez. Los derviches buscan entrar en trance para liberarse y encontrar el vacío. Qué maravilla, buscar a Dios en el vacío a través de la música y la danza.

Luis Luna nos hace ver esa misma danza, nos interioriza sus argumentos, nos traslada a la esfera perfecta donde reside la nada y nos abandona en nuestro silencio interior perfectamente armonizado.

Ya lo advierte previamente con las palabras de Hofmannstal: “Quién conoce la fuerza del círculo ya no teme a la muerte”



Al–Rihla (El viaje), es el primer poemario íntegro en castellano de Luis Luna (Madrid, 1975). Su trayectoria se ha desarrollado tanto en castellano como en gallego, publicó una plaqueta Cuaderno del guardabosque (Amargord, 2007) y junto a Óscar Curieses los poemarios Hidroemas e Ignicións, ambos por la editorial Acef.

Ha figurado en diversas antologías, entre las que destacan Lévedos. Antoloxia de poesía galega en Madrid y Todo es poesía menos la poesía, 22 poetas desde Madrid. Además ha incursionado en las más diversas instalaciones artísticas y proyectos interdisciplinares, junto a otros creadores como Aleksandra Mir y Carlos de Gredos, espectáculos escénicos junto a diversos colectivos como Máquina de Coser y nosomoscomodos producciones. Ha sido invitado a la I bienal de arte contemporáneo Cabo de Gata-Níjar (Almería).

Gran Mezquita de los Omeyas

9

Llaman a la oración.

La voz ya estaba en mí como un recuerdo.

Avanzo en mi quietud

hacia el origen

y me salgo al encuentro en la plegaria.

10

La piedra

doblega

a la luz

para que los mosaicos

nos iluminen.

11

El agua

festeja

la fuente.

En ella adquiere

su lugar en el rito.

12

Al mediodía

el templo

intimidado por su sombra

se pliega en círculos de luz

que orlan a los fieles.

13

De repente la luz

narra una historia

en forma geométrica.

En múltiples fragmentos

dispone su armonía.

14

Sobre la piel

de una antigua columna

recito mi nombre

y lo escucho crecer

como la hiedra.

15

No fatiga la altura

el verde

sobre la cal del templo.

Realza

su presencia.

16

Aquí

la luz

recibe nombres

que exceden

el lenguaje.


AL-Rihla (El viaje)
Luis Luna

por María Jesús Silva
El poemario empieza con una dedicatoria a los solitarios, esto nos da una breve información de lo que encontraremos en ese viaje por el que nos introduce el poeta.

A estos solitarios es a los que los sufíes designan con el nombre de extranjeros (...)
son extranjeros en sus ideas, pues se han marchado con sus pensamientos (...)

Avempace, El régimen del solitario.
Está dividido en tres etapas que engloban diferentes fases:

-Extramuros: Siria: Zoco-Gran Mezquita de los Omeyas-Desierto-Derviches- Éufrates- Meteora.
-Mensajes en el muro: Kyos-Montserrat.
-Intramuros.


Extramuros: Es un viaje que comienza desde afuera hacia adentro. Es una reflexión sobre hechos conceptuales de la vida, la religión, la cultura o la política. Todo ello se manifiesta a través de la observación y la contemplación de los lugares y las gentes, de los ruidos y el silencio. Símbolos como un mercado o elementos como el agua y la arena hacen referencia a lo que tenemos alrededor, nos mueve y nos habla. Los poemas son puentes que nos hacen caminar hacia un pensamiento único: ¿Quienes somos? ¿Qué y cómo somos?
Como análisis retorico aparece la figura de pensamiento como la topografía desde la cual el poeta nos describe los lugares

Ejs. poema 3 (pág, 17. De la parte: Siria, Zoco)

Siento como la especia
nos otorga fragancias
de un lugar recordado.
Un espacio que algunos
designan paraíso.
poema 12 (pág, 27. De la parte: Siria, Gran Mezquita de los Omeyas)
Al mediodía
el templo intimidado por su sombra
se pliega en círculos de luz
que orlan a los fieles.

poema 19 (pág, 37. De la parte: Siria, Desierto)

Traza
sobre la arena
palabras
para que sólo el viento
las pronuncie.

poema 33 (pág, 55. De la parte: Siria, Derviches)

La esfera blanca
en donde habitan
se asemeja al vacío.
Vacío que resulta necesario
para la construcción de su morada.

Mensajes en el muro: El muro son las preguntas de cómo seguir viaje, hacia dónde y la repercusión que ello tendrá en nuestro trayecto. El muro es un lamento, un proceso de conciencia. También abre la duda de qué quedará y para qué o para quién nuestra vivencia, nuestro viaje.

Ejs: poema 46 (pág, 77)

No se busca en el muro
se busca en la fisura.
Habita ese resquicio
donde la luz se regocija
de su ausencia.

poema 54 (pág, 88)


Las campanas predican la memoria. Cada vibración,
cada movimiento propicia un nuevo entorno que se
interna despacio en cada cuerpo y lo conmueve. Es esa
su armonía.

poema 58 (pág, 94)

No el abandono sino la soledad. Este despojamiento
donde el canto comienza a ser vacío. A albergar lo que
dicen la ausencia y su estructura.

Intramuros: El interior se ha formado del exterior, es lo que cierra el círculo del viaje, lo que nos queda de los lugares, experiencias, pensamientos, reflexiones almacenadas dentro de nosotros. El todo fluye como parte, y en el todo de todas esas partes se une.

Ejs. poema 61 (pág, 99)

Hacia dentro.
Hacia dentro puertas
peldaños
muros.
Todo aquello que pesa y que divide.

poema 66 (pág, 104)

Esquirlas de paisaje
fragmentado en la luz
de un pozo o de una herida.
Que tú llamas memoria.
poema 67 (pág, 105)

Observa como un vaso o un cuenco este diálogo entre la
plenitud y el vacío que deja perceptibles marcas, cercos
cuya presencia delatan los pronombres.

Todos los poemas están fuera de rima y métrica, verso libre.
Dentro de las figuras retóricas encontramos las de pensamiento descriptivo como la topografía que nos muestra los lugares, aunque las descripciones aparecen bajo símbolos:

Al mediodía
el templo
intimidado por su sombra (...)

Sobre la piel
de una antigua columna
recito mi nombre (...)

El trazo curvilíneo de la bóveda
acomete la esfera del membrillo (...)

También aparece la figura de pensamiento lógico, el símil, cualidades análogas:

Danzan
como las piedras blancas
arrojadas
al agua transparente (...)

Como los pájaros
recorren
una senda trazada. (...)

Me encuentras
como una piedra
en tu camino. (...)

La figura de pensamiento patética, la optación, manifestación de un deseo:

En la danza
devoran
su identidad,
persiguen
el oro de la ausencia.

Rama, leñador, lumbre, aterido. Palabras en círculo
extendidas. A la espera de aquél que arda con ellas.

El Yo del poeta es una máxima o sentencia al ofrecer una reflexión filosófica sobre la vida, el viaje que todos hacemos.

Opinión personal:
El silencio es la voz más fuerte en el conjunto del libro, la que más grita y la que más acaricia. No es lo escrito lo que más nos hace pensar, sino lo que no está escrito, las elipsis entre líneas. Un libro de búsquedas y de encuentros, de excavar hacia adentro, de atesorar y servirnos de lo exterior: el agua, la luz, la arena, la piedra, el olor, el tacto, la mirada... para edificarnos, para reconstruirnos. Pautas de retroinspección que uno va adquiriendo a medida que va pasando por una u otra fase, una forma de tratamiento para mirar hacia adentro, muy en el fondo.

Y en su escisión

Juntura



NOTA:
Publicamos este análisis con la única intención de mostrar nuestra visión sobre lo que ofrece este volumen poético. No somos “expertos” en la materia, así que acójase este trabajo con benevolencia.

4 comentarios :

luisa dijo...

A mí el análisis me parece muy acertado. Los versos de Luis Luna transmiten calma, quietud, un cierto estado de crisálida. Una transición por la cual el alma se traslada hacia un pensamiento positivo en busca de respuestas. Profundidad, hondura. Estados mutables, necesarios para nuestra reconciliación interna. Y sí, se queda una con ganas de seguir leyendo y que los versos te calen y llegue la calma, la paz, el sosiego.

Un beso para los dos. Estos trabajos merecen la pena.

Ada dijo...

También hay una parte de angustia en ese querer encontrar, en ese viaje que busca algo que no sabe si hallará. A mí me lo parece.
Besos, Luisa.

mos dijo...

Si conocimos a Luis Luna fue, en gran parte, gracias a ti, Ada.
El recital íntimo de la pasada Feria del Libro fuenlabreña sirvió para conocer y disfrutar de este poeta del silencio y la introspección. Él conoce profundamente el mundo árabe, sus costumbres, filosofía y te hace sentirlo cercano.
Una gozada para los sentidos.
Un abrazo, Ada.

Ada dijo...

Sí, es un poeta al que yo me suelo acercar y suelo invitar a que los demás le conozcan. Para mí su poesía es una cura, es encontrar la respuesta en la que había estado perdida.
Gracias por pasar.
Besos.