octubre 11, 2009

LA SOLEDAD EN UN VASO DE CRISTAL

Hace unos años fui a visitar a una amiga, pasaba por un mal momento y salvamos la tarde juntas. Hablamos de los hombres. Esos seres que nos transforman y hacen sacar a ratos lo peor que llevamos dentro; ‘los tíos’, como nos gusta referirnos a ellos cuando vamos a empezar a lanzar bombas atómicas y dardos envenenados contra la neurona en esa parte intima a la que se han empeñado en llamar cerebro. No llego a entender por qué se mezcla la inteligencia con las zonas más empobrecidas de la anatomía.
Estuvimos bebiendo güisqui y oyendo tangos, mientras las frases malsonantes nos liberaban de la carga que atenazaba el alma y hacía casi fibrilar el corazón. Cuando me iba pasé por su cuarto de baño. Encima del lavabo había un vaso de cerámica que albergaba el cepillo de dientes. Aquella visión me pareció la más absoluta soledad. Sólo un cepillo. Por aquel entonces, el vaso que sujetaba en mi casa los cepillos de dientes, contenía seis de diferentes tamaños y colores.
Hoy, años después, he vuelto a visitar a mi amiga. Su vaso de cerámica acoge tres cepillos: blanco, rojo y uno muy pequeño con un muñeco de Spiderman en el extremo. Lo tomo en mi mano y lo miro, lo elevo en el espejo y lo hago descender hasta el lavabo del que sale huyendo mientras lanza una malla suave y transparente que lo deposita en el vaso protector.
Cuando regreso a mi casa observo mi vaso de cristal, sólo un cepillo de dientes lo habita.
Texto: María Jesús Silva
Imagen: Pasta y cepillo de dientes [óleo sobre lienzo] Antonio Sastre

6 comentarios :

luisa dijo...

La vida da muchas vueltas. Tantas que a veces nos marea. Me ha gustado mucho que el cepillo de Spiderman arrojara una red de tela de araña para encaramarse de nuevo al vaso (lo de la neurona, también). Enriquece mucho el texto y le da movimiento. Un texto sencillo, pero muy sustancioso que hace recapacitar. Los tíos son un laberinto, imposibles de adivinar ni tirando del hilo. Prefiero al Minotauro, a ese le ves venir.

Un beso, Chusa.

antonio díez dijo...

grande!

trovador errante dijo...

Hola Mª Jesús,

Buen leer cosas tuyas: acercan.

Cuida bien de la soledad.

Un beso

Tesa dijo...

Sabes que echo de menos tus textos, y soy fan de esa manera de retratar la soledad, el desamor, la tristeza... con cierta melancolía y un toque de desapego dulce y también de aceptación, sin dramatismos.

Por eso me llega y me encanta este relato fresco con esos cepillos que menguan, que aumentan, y hasta trepan al vaso del lavabo con la malla transparente del héroe que lo adorna y lo distingue.

No tardes tanto en regalarnos tus textos. Un abrazo, Ada.

BACO dijo...

Los hombres y la soledad: una combinación explosiva. Es difícil encontrar a alquno que respete la soledad querida, que la comprenda y que sepa de "momentos".
Lo mismo ocurre con las mujeres, no te creas.
...y acuérdate que tras el cepillo llegan los calzoncillos sucios y qué coño hago de comer.
Bexos

Ada dijo...

Muchisimas gracias a todos por pasar, por vuestro recuerdo.
Un beso fuerte.